Salida Oficial Rama de Alta Montaña – Club Andino Wechupun
5 integrantes en cordada
Nuestra intención fue alcanzar la cumbre por el Filo Noreste, entrando por Las Amarillas. Dejamos el vehículo en un camino interior y comenzamos la aproximación. Desde el inicio la montaña nos recordó que no regalaría nada: gran parte de la ruta no tenía sendero definido, por lo que avanzamos abriendo camino a pura experiencia y lectura de terreno.
Instalamos el Campamento Base a los 3.000 msnm, en un pequeño sector de rocas que lograba darnos algo de protección ante un viento constante que nunca nos dio tregua.
A las 05:15 hrs iniciamos el intento de cumbre, esperando que la salida del sol nos ayudará a visualizar mejor los pasos más expuestos. La progresión fue lenta y exigente: terreno muy pedregoso, manchones de nieve de mala calidad y una huella intermitente que aparecía y desaparecía sin aportar demasiado.
Los trepes fueron, sin duda, la parte más desgastante física y psicológicamente. Sabíamos que la montaña nos mostraría varias falsas cumbres, así que evitamos confiarnos. Cada vez que parecía terminar, aparecía una nueva sección por superar.
Finalmente logramos divisar el verdadero objetivo. Ahí salió el último impulso del grupo y avanzamos con todo lo que quedaba para alcanzar la cumbre.
El viento no permitió descanso en ningún momento. Caminamos durante horas con el rostro congelado, las manos heladas y los pies fríos. Ya en cumbre, el agua estaba congelada, el apetito era casi inexistente y las caras reflejaban cansancio absoluto. Fue una cumbre distinta, quizás menos disfrutada que otras, pero no por eso menos significativa. Las fotos fueron solo las justas; sabíamos perfectamente lo que habíamos logrado.
El descenso lo realizamos con atención y cuidado. Curiosamente, muchos de los pasos complejos parecían más simples de bajada, aunque la ruta se sintió eterna: subir, bajar acarreos y volver a trepar una y otra vez. Hubo un paso en particular donde consideramos necesario realizar un rápel para descender de manera segura, por lo que dejamos como recomendación para futuras cordadas llevar una cuerda corta y el equipo correspondiente. En nuestro caso utilizamos una cuerda de 40 metros, suficiente para resolver ese tramo sin inconvenientes.
Cuando finalmente dejamos atrás la roca y el terreno comenzó a suavizarse, sentimos que la montaña empezaba a soltarnos. Llegamos al CB, comimos algo, desmontamos el campamento y emprendimos el regreso al vehículo con el corazón rebosante por la experiencia vivida.
La mochila pesaba más de lo normal y las rodillas ya pedían descanso, pero toda fatiga desapareció al ver nuevamente el auto.
Una montaña dura, larga y exigente, de esas que dejan cansancio en el cuerpo pero felicidad en el alma.
Total de ascensiones: 49