Tras 1½ hora de ascenso sin apuro y frecuentes resbaladas en acarreo suelto, detenido por el trabajo fotográfico, llego como último a la cumbre. Es una especie de triángulo con 2 paredes hacia el Morado y el San José, de muchos metros de profundidad y abajo atrapado por poderosos glaciares en los cuales en la última semana santa hice mi intento sólo hasta los 4600m. Hemos encontrado la única ruta transitable desde el Norte. El tiempo es ideal. Apenas sopla una pequeña brisa, de forma que realmente disfrutamos del sol. Rápidamente levantamos una pirca de piedras, ingresamos nuestros nombres en el “libro de cumbres” (mi antigua olla de montaña, que por enésima vez mostró que era permeable y que acá encontró un final digno) y rápidamente bajamos a la arista después de habernos tomado la inevitable foto de cumbre para los no creyentes.
Total de ascensiones: 32