Está es de esas montañas que invitan a volver a lo simple. Desde La Ermita, el recorrido asciende de forma constante entre laderas abiertas y filos, dejando atrás el valle mientras la cordillera comienza a tomar protagonismo. Una cumbre cercana, silenciosa y perfecta para disfrutar una jornada donde el camino vale tanto como el destino y ascendida entre las nieves de temporada invernal.
Total de ascensiones: 13