Una jornada larga y muy exigente, recorriendo una hermosa travesía que pasó por el cerro Cortadera, Alto Hotel y Plomo, con paisajes abiertos y vistas constantes que acompañaron todo el ascenso. El esfuerzo se sintió en cada tramo, pero el ritmo del grupo y la motivación mantuvieron el ánimo arriba. Llegar a la cumbre fue una gran recompensa, tanto por el desafío físico como por la satisfacción de completar una ruta tan completa. Una experiencia intensa que deja ganas de volver a la montaña.
Total de ascensiones: 3