Subí por primera vez el Cerro El Plomo por la ruta de Piedra Numerada, y fue una experiencia simplemente increíble. Cada tramo exigió esfuerzo y concentración, pero también regaló silencio, altura y una sensación profunda de conexión con la montaña. Al alcanzar la cumbre, entendí por qué este cerro marca a quienes lo suben: más que un logro físico, fue una motivación enorme para seguir buscando nuevas cumbres y desafíos en la cordillera. Una jornada que queda grabada para siempre en este libro de cumbre.
Total de ascensiones: 1332