Álvaro Zerené (35), montañista oriundo de la región de Valparaíso, es uno de los autores más prolíficos de Andeshandbook. Miembro de la comunidad desde el 2017 y a la fecha tiene 38 publicaciones de rutas y cerros a su haber, y suma 99 firmas en libros de cumbre. La cumbre más alta que ha ascendido es el cerro Las Tórtolas (6.160 m); la más reciente, el cerro Colunquén (1.862 m). Conversamos con él para conocer el camino que ha recorrido hasta aquí.
Álvaro Zerené siempre nos deleita con algún buen reporte de ruta o firma en el libro de cumbre para poder mantener las rutas actualizadas. Además, ha aportado con 21 montañas y 17 rutas, y un sinnúmero de material audiovisual para complementar la información. Solo el último año, ha firmado 13 libros de cumbre. Con todo esto, aún le queda energía y motivación para dirigir la Organización Glaciares de Aconcagua, que se encarga de documentar y divulgar información sobre los glaciares del valle del Aconcagua y de la cual es, además, fundador.
Álvaro fue reconocido por su aporte al colaborar con la Ruta Ventisquero Wulf, del cerro Caracoles (4.465 m), elegida como la Ruta del Mes por el equipo de editores de Andeshandbook, un notable ascenso AD de 1.300 metros de desnivel, por un sendero prácticamente inexistente.
Quisimos saber más sobre él y sus motivaciones, y aquí está lo que descubrimos.
Andeshandbook (AHB): Cuéntanos un poco, ¿desde dónde nace tu motivación por subir cerros? ¿Cuál es tu historia?
Álvaro Zerené (AZ): La pasión por las montañas nace bien tardía en mi vida, a los 22 años; a pesar de que durante mi infancia todos los veranos los pasaba donde mi abuelita, en el sector rural de Chillán, teniendo una relación muy cercana con la naturaleza, fue recién el 2013 que tuve una cercanía con la cordillera, durante un taller en la Fundación Portas.
Yo era un estudiante universitario que estaba becado en la Fundación Portas, que se dedica a acompañar todo el proceso de estudio, desde que entras a la universidad hasta que te titulas y encuentras tu primer trabajo. De esa manera combaten la deserción universitaria y apoyan a quienes se convertirán en el primer profesional de su familia. El acompañamiento constante se realiza a través de talleres de trabajo de habilidades blandas para ser profesionales integrales. Adicionalmente, hay personas voluntarias que realizan otros talleres, como el de trekking, realizado por Catalina Maruri y Cristina Marambio, donde hacíamos salidas periódicas a distintos senderos en la precordillera de Santiago: Aguas de Ramón, Quebrada de Macul, Parque Mahuida, entre otros.

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Así fueron mis primeras incursiones en los cerros, medias jornadas que rápidamente me fueron quedando pequeñas. Siempre quería conocer más, y luego comencé a salir con amigos de manera independiente.
Ya no eran jornadas de media mañana, sino que salía todo el día.
Mi primer cerro fue el cerro Provincia (2.750 m), con poca experiencia, equipo precario, pero con unas ganas enormes de caminar. Me aventuré y fui solo, en septiembre del 2015. Aún recuerdo cuando salí a un filo desde donde se ve la cordillera hacia el noreste, me emocioné, era la primera vez que veía la cordillera tan cercana y nevada. Ese día supe que había descubierto una pasión y que la abrazaría para nunca soltarla.

Con el paso del tiempo continué ascendiendo los cerros de la precordillera santiaguina por el día. Mis padres siempre quedaban preocupados y por lo mismo decidí ingresar al Club Andino Leones de Montaña, para darle tranquilidad a mis padres y seguridad a mi actividad. Allí conocí grandes personas que hasta el día de hoy son mis amigos y cordadas. En el club me capacité, tomé cursos y con mis amigos continuamos especializándonos en temas de interés, tanto así que ahora somos profesores del club y hace un año di el salto de convertirme en Guía Instructor de Montaña bajo el alero de la FEACH (Federación de Andinismo de Chile).
AHB: ¿Qué es lo que más te atrae de estar en la montaña?
AZ: Es una pregunta que me hago constantemente y he descubierto que los intereses van cambiando y madurando con el tiempo.
Cuando recién comencé me importaba mucho subir, subir y subir; acumular cumbres, claro que siempre disfrutando del camino.

Luego evolucionó a la altitud, mientras mas grande el número, mejor. Después, el tema de interés fue lo técnico, ascensiones complejas con escalada. Por suerte las cosas fueron pasajeras y siempre fui consciente de que para poder realizar algo, primero debía capacitarme, así que constantemente estaba estudiando y aprendiendo, nunca fui a algo sin antes estudiar y comprender a lo que quería meterme.
Hoy miro al pasado y me doy cuenta de que mis intereses eran banales y sin consistencia, pero también comprendo que es parte del proceso.

La cordillera es un lugar maravilloso; para mí es tan especial que adapté la clásica frase de la Patagonia a mi filosofía: “el que se apura en la montaña, pierde el tiempo”. Hoy disfruto pasar tiempo de calidad en la montaña, es por eso por lo que realizo esta actividad con mis amigos, o cuando están las condiciones voy con mi mujer y mi hijo a acampar. El solo hecho de estar en ese ambiente ya es disfrute.
Algo que siempre ha estado desde el inicio hasta hoy es volver a ser un niño explorador, que se asombra principalmente con las vistas, los paisajes y conocer lugares nuevos cada vez. Hoy en día también estoy interesado en la flora altoandina, la glaciología y arqueología de altura. Tengo amistades del mundo de la antropología física, arqueología y geología, así que me he nutrido de sus conocimientos; estoy enfocado en la documentación y divulgación de los glaciares en la cordillera principalmente del Valle de Aconcagua y sitios arqueológicos de altura. Llevamos un trabajo sistemático con Carlos Coros, director del Museo Arqueológico de Los Andes, lo que nos llevó a escribir un libro sobre los sitios inkaicos en el Parque Andino Juncal y que está disponible para todos de manera online.
Hoy mis intereses de estar en la montaña son arqueológicos y glaciológicos.

AHB: Has colaborado con varias montañas en Andeshandbook, ¿qué es lo que te mueve a querer compartir la información?
AZ: Siempre he visto a la cordillera como la gran protagonista, en parte porque viví en Santiago y hoy en Los Andes, por lo tanto, siempre ha estado presente en mi vida. Es cierto que somos un país de montañas, pero también de mar, cada persona tiene su propia realidad e interés. A mí me interesan las montañas y su historia que puede ir desde cientos de millones de años hasta la actualidad, depende del cristal con que se mire. Para poder estudiarlas hay que buscar información y muchas veces es escasa o nula.

Por otra parte, siempre se dice que en Chile no hay una cultura de montaña, con lo cual discrepo, no todo es blanco o negro, puede ser que en lo deportivo estemos al debe y por eso mismo es que más allá de hacerme parte de la crítica, prefiero formar parte de la solución, y creo que un grano de arena pasa por compartir la información con las demás personas y hoy es mucho más sencillo debido a la conectividad que ofrece internet y las redes sociales, un arma de doble filo, pero una herramienta al fin y al cabo.
Durante los últimos años me ha tocado dar charlas de glaciares y montañas en diversos lugares y me he dado cuenta de que la cordillera es un tema de gran interés para las personas, no solo en su rol como grandes itinerarios para la ascensión, sino que también por su importancia en el ecosistema, sobre todo con las grandes reservas de agua dulce que constituyen los glaciares y cómo esto nos ayuda a aplacar un poco los efectos del cambio climático.
En ese sentido Andeshandbook es un gran proyecto, ya que concentra gran parte de la información de las montañas en una sola plataforma y se realiza de manera sistemática y con responsabilidad. Es por esto que la considero al momento de compartir las rutas que realizo y de las cuales no hay información en internet y además cada vez que asciendo una montaña que no está documentada comparto esa información en la plataforma, de ese modo puedo dar a conocerlas, porque las protagonistas son las montañas, no las personas. De este modo el conocimiento por nuestra cordillera crece poco a poco, grano a grano.

AHB: ¿Tienes alguna ruta o cerro favorito?
AZ: Todas, suelo no repetir montañas, porque al repetirlas me pierdo la oportunidad de conocer otra, como dijo el gran Federico Reichert: “qué lástima que la vida es tan corta y la cordillera tan larga”.
Una montaña que siempre he encontrado muy bonita es el cerro Quilapilún (994 m), en la que tuve la oportunidad de visitar con mi familia, porteando a Rafaelito (mi hijo). Es, además, un lugar con mucha historia inca.
Otra ruta que encontré preciosa es la del Alto de los Leones (5.380 m). La vista es impresionante, pero lo que más disfruté de aquella ascensión fue la compañía. Si bien es una montaña que está todo el rato tratando de matarte, con Emil (Stefani) y Rafael (Reinoso) estuvimos los seis días muertos de la risa —al menos yo lo recuerdo así—, durante días de mucho disfrute. En los campamentos escuchábamos a Juan Gabriel y Marco Acontonio Solís.
En aquella oportunidad logramos documentar un sitio inca en las faldas de la montaña.

el 12 de febrero de 2024.
Otra montaña que atesoro bastante es la Torre de Los Columpios del Diablo. Nos costó conseguir el permiso, pero lo logramos. En general, el valle del Río Colorado (San Esteban) es un lugar alucinante y, a pesar de la minería y ganadería en el sector, se mantiene muy prístino, con mucha historia cultural. Recuerdo haber encontrado una punta de proyectil de la cultura Huentelauquén, con más de 6.000 años de antigüedad.

Esas montañas, además de ser estéticamente muy hermosas, nos permitieron encontrar un testimonio del cual no se tenía registro, firmado por Cedomir Marangunić, Eduardo García y Fernando Rosales, unos tremendos montañistas.
Posterior al ascenso, contacté a Cedomir, quien me contó que ascendieron las montañas en sus ratos libres, ya que ellos se encontraban en el sector haciendo estudios en glaciares rocosos.
En esa expedición también compartimos con arrieros que no creían que habíamos escalado los columpios, ya que ellos habían andado por allí y sabían que no se podían escalar, hasta que les mostramos fotos y nos felicitaron e incluso nos invitaron a un vaso de bebida. Además nos permitió realizar un documental de un lugar del cual se tenía poco conocimiento debido al limitado acceso.
AHB: ¿Cuáles son tus proyectos futuros en el área de montaña?
AZ: De acuerdo con mis intereses actuales, mis proyectos van en la dirección de poder conocer lugares poco visitados y levantar información sobre ellos, si tienen glaciares y algún indicio arqueológico, mucho mejor.
Hace un tiempo fuimos a levantar información de unos sitios de interés en el Río Olivares y obtuvimos muy buenos resultados. Tenemos la teoría de que la capacocha del cerro El Plomo accedió desde el paso El Cepo, así que continuar ascendiendo montañas y visitando ese lugar es una buena alternativa.

Por otra parte, hace unos años en el Valle del Aconcagua documentamos un tambo inca en Las Canchitas, con vista directa al cerro Gemelos. El camino del Inca cruzaba la cordillera por el paso Navarro, por lo tanto, me gustaría ascender el cerro Gemelos y/o el Presenteseracae, un cerro que ascendió Glauco (Muratti), a quien admiro, pero sé que es un desafío mayor.
Álvaro Zerené Riquelme es Ingeniero civil electricista (U. Técnica Federico Santa María), guía Instructor de montaña Feach, fundador y director de Glaciares Aconcagua, entidad que busca divulgar el patrimonio natural de los glaciares de la cordillera de los Andes.