¡Pasamos agosto! Consejos para seguir subiendo cerros en la época dorada de la vida

Cada vez más gente se anima a subir cerros, también después de los 60 años. Al contacto con la naturaleza se suma el esfuerzo de caminar y tomar decisiones en terreno, algo que estimula tanto física como mentalmente. Sobre esto conversamos con nuestros usuarios Pedro Varas, Carolina Varela y Héctor Fernández.


El invierno se terminó y comienza la temporada ideal para volver al cerro: los días son más cálidos y más largos. El escenario se vuelve más ameno y nos invita a todos a recorrer de nuevo la linda cordillera que habitamos.

Carlos Soria (87)

El montañista español Carlos Soria lo tiene claro. El 26 de septiembre de 2025, a los 86 años, el alpinista se convirtió en la persona de mayor edad en alcanzar la cumbre de un ochomil: el Manaslu (8.163 m), en el Himalaya de Nepal. Volvió a esa montaña cincuenta años después de la primera expedición española, en 1975, de la que formó parte sin llegar a la cima. Y no lo hizo con un cuerpo intacto: está operado dos veces del corazón, lleva una prótesis en la rodilla y sufre artrosis. En una entrevista con la agencia EFE lo resumió así: “Mientras pueda, voy a seguir. Aquí no hay milagros: si te quedas tranquilamente en la cama o mirando la televisión, no vas a poder hacer las cosas. Se pierde rápido el músculo a estas edades”.

Pedro Varas en la cumbre del Nevado San Francisco (6.018 m)

Pedro Varas (70) , profesor de educación física, especializado en tercera edad y montañista del Club Alemán Andino nos explica que la pérdida de masa muscular no solo ocurre por efecto del no uso del músculo, que a pesar de ser una de las causas más importantes, también también hay que considerar la cantidad de músculo que construiste cuando tu composición bioquímica te lo permitía y tu genética.

Pedro, además de subir cerros casi todas las semanas, ocupa la bicicleta como medio de transporte para visitar a sus pacientes (se especializa en adultos mayores), hace ejercicios de pesas dos veces a la semana y cuando puede va a esquiar o escalar.

Preparación en casa

Fuerza, equilibrio y caminatas deben estar presentes en el día a día. Soria, que hoy tiene 87 años, se mantiene activo todo el año no solo cuando se acerca una expedición y se prepara apuntando a metas deportivas muy exigentes. Su rutina combina bicicleta, pesas, subir y bajar las escaleras de su casa, caminatas por los bosques cercanos y entrenamientos varios.

Pedro Varas recomienda ejercicio básico diario y no dejar pasar más de dos días de descanso. Lo más importante, “aumentar el esfuerzo gradualmente, respetando la regla de oro: si sientes malestar, no lo hagas”

La primavera es la época ideal para recorrer los cerros de la zona central. Foto: Héctor Fernández

Héctor Fernández, de 60 años, vive en el valle del Aconcagua y es un asiduo visitante de las montañas que lo rodean. Empezó a subir cerros entre los 10 y los 12 años, cuando acompañaba a sus familiares a cazar. La caza nunca le gustó, así que, al crecer, comenzó a salir solo a caminar, sin cazar. Hoy se prepara saliendo a caminar por la ciudad, cuidando su alimentación y preocupándose de mantener un peso estable. Son decisiones clave que se reflejan en su condición física cuando se enfrenta a terrenos más exigentes.

Para Pedro Varas, subir cerros es un disfrute emocional intenso, un desafío neuronal y estimulante, ya que “tiene que resolver activando conexiones neuronales que de otra manera se estarían degradando, envejeciendo”.

Rutas para retomar si ya tienes más de 60

Carolina Varela, directora de Trekking del Club Alemán Andino comparte sus salidas con muchas personas que superan los 60 años. Si bien no hay solo una manera de vivir el cerro y algunas prefieren ascensos o caminatas más deportivas, hay otros quienes disfrutan con la observación de flora, fauna o paisajes. Hemos seleccionado algunas rutas para ambas modalidades.

Puedes partir con rutas suaves, que te permitan disfrutar del sendero sin esforzarte demasiado. Una buena opción es el Sendero Loma Pelada, del Parque Mahuida, en La Reina, Región Metropolitana. Es un circuito de 3,2 kilómetros, con unos 200 metros de desnivel, que se recorre en 1 a 1 1/2 horas. Tiene sitios de descanso y miradores con bonitas vistas hacia la ciudad y, en esta época, es probable que te encuentres con flora nativa como litre, quillay, colliguay y espino. Considera que el parque cobra entrada y cierra sus senderos los días de lluvia intensa.

Corto y fácil, el sendero ofrece amplias panorámicas de la ciudad. Foto: Natalia Acevedo

Una alternativa más desafiante en Santiago es el Cerro El Carbón por La Pirámide, en Vitacura. Recorre 8 kilómetros ida y vuelta y suma 679 metros de desnivel. Aun así, sigue siendo un sendero fácil, claro y marcado, con señalética frecuente y miradores en el camino. Además es bien concurrido. Según tu ritmo, te puede tomar entre 2 1/2 a 4 horas. No hay agua en la ruta, así que lleva suficiente.

A pocos minutos de la capital de Chile, puedes encontrar un oasis de naturaleza con vistas hacia la cordillera de los Andes. Foto: José Antonio Mena

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El descenso y las rodillas.

Bajar suele cargar más las articulaciones que subir. Soria lo vivió en el Manaslu: por su prótesis en la rodilla, el descenso le provocó dolores tan intensos que tuvo que ser evacuado en helicóptero desde el campo III. Después contó que había sido una de las experiencias más duras de su vida.

Para cuidar tus rodillas, te recomendamos usar bastones. Según el kinesiólogo Mirko Fernández, los bastones de trekking “ayudan a transferir la carga para que nuestras piernas no se lleven todo el peso y fatigarlas“. Además, “al haber más puntos de apoyo, aumenta la base de sustentación del cuerpo, lo que disminuye la pérdida de equilibrio” volviendo la marcha más eficiente y con menor riesgo de caer. Si te incomoda llevar uno en cada mano, usa al menos un bastón, o busca bastones plegables que puedas guardar en la mochila cuando no los necesites. Eso sí, en senderos erosionados como el de El Carbón, los bastones aumentan el desgaste del suelo, así que úsalos donde de verdad los necesites, idealmente con protectores de goma en las puntas. Además, baja con pasos cortos, flecta las rodillas y no te apures si no es necesario.

Si lo sientes necesario, también puedes usar vendas o rodilleras. Hoy encuentras un sinfín de opciones específicas para cada articulación.

Hidratación y sol.

En primavera la radiación solar en Chile es alta, así que el bloqueador, el gorro y los lentes son indispensables. Tampoco descuides la hidratación: aunque el día esté más fresco y sientas menos sed, tu cuerpo igual pierde agua al caminar. Tomar agua con regularidad te ayudará a prevenir golpes de calor y a mantener tu rendimiento en la ruta.

Seguridad y planificación.

Salir con amigos, amigas, familia o pareja es un plus en todo sentido: hace la ruta más amena y más segura.

Carolina Varela señala al respecto, “he participado en muchas salidas en las que incluso han estado personas de 78 años, y realmente sorprende verlas: activas, saludables, disfrutando y llegando a la cumbre junto al grupo. Son un verdadero ejemplo de que la edad no tiene por qué ser un impedimento para seguir haciendo actividad física y disfrutando de la naturaleza“, sobre todo cuando se hace en comunidad.

Antes de partir, avísale a alguien qué ruta harán y a qué hora planean volver, revisa el pronóstico y, por supuesto, infórmate de todos los detalles de la ruta en Andeshandbook.

Salir con un grupo de amigos y amigas es ideal. Cumbre cerro Caqui (2.196 m). Foto: Héctor Fernández

Escuchar al cuerpo.

Saber retirarse a tiempo también es parte del oficio en las actividades de montaña. Siempre se podrá volver si es que se decide bajar ya sea por fatiga o alguna dolencia, el cerro va a seguir ahí.

Varas recomienda respetar las señales que te entrega el cerebro.
“Los viejitos somos capaces de grandes esfuerzos pero nos regeneramos más lento. Si no respetamos las pausas regenerativas nos lesionamos” agrega.

La primavera recién empieza. Héctor lleva casi cinco décadas caminando los cerros de la zona centro de Chile, y Soria sigue entrenando cada mañana. Lo que importa es cómo llegas al sendero: preparado, a tu ritmo y con ganas de volver.