El aprendizaje de una tragedia

“Es así como la montaña se ha convertido en mi verdadero topos: en ella me siento a gusto y perfectamente libre, lo cual resulta paradójico, pues la montaña es, por naturaleza, un mundo de limitaciones, donde uno se ve sometido a toda clase de necesidades que no se imponen en la vida cotidiana. Sin embargo, allí siempre he experimentado sensaciones de bienestar, de libertad —en suma, de confort existencial—: me siento como en casa y, además, a salvo, lo cual constituye otra paradoja”. 1

Étienne Klein, Psychisme Ascensionnel


Nota de la editora: en este artículo los términos “alud” y “avalancha” se ocupan indistintamente como sinónimos para describir el desplazamiento violento de una gran masa de nieve por una pendiente.


Desde el renacimiento, las expresiones de la naturaleza han atraído nuestra atención, especialmente cuando cuestan vidas humanas. Los desastres recientes en Nepal y en San Carlos de Apoquindo nos han dejado a muchos perplejos y han suscitado preguntas sobre el factor humano en ambos casos. En julio pasado, una avalancha en el Broad Peak dejó muertos a diez montañistas, entre ellos el experimentado alpinista británico-nepalí Nirmal «Nims» Purja, conocido por sus récords en los catorce ochomiles.

El sábado 17 de octubre de 2026, una avalancha de placa arrastró a siete excursionistas hacia la Laguna del Inca durante una salida autogestionada. Magdalena Acuña, Rodrigo Peña y Abraham Camero perdieron la vida. Cuesta comprender una tragedia a pocos pasos del hotel Portillo, al alcance de sus cámaras de seguridad que registraron lo acontecido. Aprender sobre estas reacciones de la montaña y situarlas en un contexto más amplio puede, quizás, ayudarnos a entender y aceptar situaciones de la naturaleza,  sobre todo a quienes miran la montaña desde lejos.

La información inicial exige precisión. La fiscal Pamela Ruiz señaló que uno de los senderos utilizados carecía de señalización de prohibición y mencionó advertencias del jefe de seguridad sobre desprendimientos previos. Corresponde esclarecer qué información se entregó, cuándo y a quiénes.2

La posibilidad de transitar por un lugar remoto no implica que sus condiciones sean seguras. Más allá de la señalética, importa cómo interpretamos y gestionamos las condiciones del entorno, tanto previamente como en terreno.

Más de dos siglos de observación y convivencia

Los orígenes del alpinismo moderno se vinculan al interés científico  del naturalista Saussure por los glaciares del Mont Blanc, lo que precipitó su ascenso a fines del siglo XVIII. El estudio de las avalanchas también respondió a las necesidades de los habitantes de las zonas alpinas para proteger sus poblados y su infraestructura. En Francia, Paul Mougin organizó, a fines del siglo XIX, un registro sistemático, precursor de la actual encuesta permanente de avalanchas. La repetición de observaciones permitió reconocer recorridos y frecuencias que un invierno aislado no alcanzaba a revelar: observar era también aprender a convivir.3

En Suiza, los ferrocarriles, la hidroelectricidad y el turismo de invierno impulsaron la investigación. En 1931 se constituyó una comisión de nieve y avalanchas; en 1936 se instaló un laboratorio en Weissfluhjoch y en 1942 se creó el Instituto Federal para el Estudio de la Nieve y las Avalanchas, SLF.

Ciencia, infraestructura y conocimiento del terreno avanzaban juntos.4

Chile también tiene una historia en este campo. En 1931, el instructor de esquí Günther Oeltze von Lobenthal abordó los tipos de nieve y las avalanchas en su libro Práctica del Ski 5. Después, revistas como Andina y los anuarios de montaña profundizaron en el tema. Una obra fundamental fue Nieves y glaciares de Chile, publicada en 1956 por el glaciólogo francés Louis Lliboutry. Dirigida a ingenieros, geógrafos y montañistas, incluye «Aludes y su prevención», dedicado a los fenómenos andinos y la protección de caminos y ferrocarriles. Tomando como referencia a Suiza, destacó que la previsión requiere personal técnico y numerosos observadores voluntarios.6

Portada original del libro publicado en 1931.

Lliboutry examinó el alud de julio de 1953 que sepultó a 23 estudiantes y profesores del Liceo Salesiano Juan Bosco en Lo Valdés. Leer esas páginas permite reconocer una preocupación que ya tenía alcance nacional. Su libro fue una referencia para generaciones de montañistas, aunque las decisiones actuales requieren bibliografía e información actualizadas. Otros episodios evidencian el alcance del problema. Un estudio presentado en el Congreso Internacional de Ciencias de la Nieve documenta 102 víctimas mortales de los aludes de Sewell de 1944 7. El 11 de agosto de 1965, un alud sepultó a cinco patrulleros que dormían en un refugio de Portillo; los daños de aquel invierno amenazaron el Mundial de Esquí de 1966.8

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También en 1965, otro alud sepultó parte del caserío de Baños Morales, como muestran las fotografías del montañista y glaciólogo Jorge Quinteros.9 En 1984, el complejo aduanero Los Libertadores sufrió una tragedia que dejó 27 víctimas. En Suiza, el invierno de 1951 dejó 98 muertos e impulsó cambios en las obras de protección; en Galtür, Austria, una avalancha causó 31 muertes en 1999.10 La nieve alcanzó viviendas, trabajadores e infraestructura, así como deportistas.

Los cambios invisibles

Para abordar el complejo fenómeno de las avalanchas, es necesario partir de la observación de tres elementos clave: la presencia de nieve, la pendiente y la estabilidad.

En las actividades de esquí de montaña suelo plantear tres preguntas: ¿hay nieve que pueda desprenderse?, ¿hay una pendiente que permita su deslizamiento?, ¿qué mantiene estable esa nieve en su lugar y qué podría desestabilizarla? Conviene considerar tanto el terreno recorrido como las laderas superiores conectadas a él. Los desprendimientos suelen iniciarse en pendientes superiores a 30° , cuando las fuerzas de la superficie de base ya no son capaces de contrarrestar la gravedad que actúa sobre la placa de nieve.

En una avalancha de placa, una capa de nieve relativamente cohesionada se desprende tras una fractura en una capa débil o en una unión débil entre capas de distinta data. Si la ruptura se propaga y la pendiente permite el deslizamiento, puede movilizarse una superficie extensa. Las nevadas, el viento y el calentamiento modifican la estabilidad del manto, cuya apariencia quieta puede ocultar cambios. No toda esa estructura es visible desde la superficie; por eso, reconocer la nieve y la pendiente plantea una pregunta sobre su estabilidad, cuya respuesta puede requerir información que aún no tenemos.

En Portillo, los reportes de más de 60 centímetros de nieve reciente y las pendientes de 35 a 45° hacia la Laguna del Inca11 eran antecedentes relevantes para evaluar esas condiciones. La exposición al este, la radiación solar y la temperatura también merecen atención. Determinar qué factores intervinieron y qué desencadenó el desprendimiento requiere una investigación específica.

Una avalancha puede ser mortal por asfixia, traumatismos o hipotermia. La supervivencia depende de las circunstancias y de la rapidez del rescate. Junto al agua, el arrastre puede provocar una emergencia por inmersión. Esta explicación general no establece las causas de muerte en Portillo, que corresponden a los peritajes.12

Conocer y aprender es saber habitar

El Diagnóstico de las montañas de Chile, publicado en 2012 con apoyo de la FAO, estimó que el 63,8 % del territorio continental corresponde a montañas, según su metodología.13

En Chile central, la agricultura y la vida urbana se organizaron históricamente en los valles fértiles. Esa trayectoria, visible desde la Colonia, ayuda a interpretar la distancia cultural: para parte de la población, la cordillera es un fondo del paisaje antes que un territorio cotidiano, una suerte de «más allá», refugio imaginario de forajidos, buscatesoros, contrabandistas o ermitaños. Los pueblos andinos y pehuenches, las comunidades arrieras y la minería tienen, en cambio, relaciones propias y ancestrales con ella.

Lliboutry observaba esa paradoja: un país montañoso cuyo interés por conocer la cordillera se limitaba a una minoría. Setenta años después, la observación sigue interrogando el lugar de la montaña en nuestra educación, el acceso y la planificación territorial.14

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Los clubes de montaña han contribuido a reducir esa distancia mediante exploraciones, cursos, refugios y publicaciones, así como a través de experiencias compartidas entre generaciones. El Club Alemán Andino/DAV, por ejemplo, registra el primer curso de esquí en Chile, impartido en 1931 por el ya citado Oeltze von Lobenthal15. La formación organizada en nieve tiene una historia local mucho más antigua que la reciente expansión de los deportes al aire libre. Reconocerla permite valorar una iniciativa sostenida por asociaciones que han abierto caminos para conocer y habitar la montaña.

La historia de Portillo recoge ese aprendizaje. Los refugios de Ambrosio O’Higgins, construidos entre 1765 y 1771, protegían a viajeros y correos frente a los temporales. Hoy, la experiencia del centro de esquí contribuye a la respuesta ante emergencias. En el comunicado firmado por Miguel Purcell, gerente general y montañista con experiencia en ochomiles, se informó que parte de sus equipos de  seguridad y patrullas participaron, junto con Carabineros, en la respuesta inicial, incluso tras la finalización de las operaciones públicas de temporada. Además, la empresa dispuso de un helicóptero con piloto experto en heli-ski para apoyar la evacuación.16

La DGA tuvo su programa Rutas de Nieve, que desde 1951 organizó la observación y medición del manto nivoso para estimar las reservas de agua acumuladas en la cordillera y los caudales del deshielo.17

Destacados montañistas como Jorge Quinteros o el “Chico” Vásquez  participaron en el desarrollo de ese trabajo estatal, vinculando la experiencia de montaña con la producción de información científica.

A nivel académico, el Laboratorio de Teledetección Ambiental (TeleAmb) de la Universidad de Playa Ancha desarrolló el Observatorio Satelital de Nieves (OSN) con fondos de ANID FONDEF, el cual se fortalece mediante el proyecto “Consolidación del Observatorio Satelital de Nieve a Nivel Nacional“, en el marco del Concurso de Investigación Tecnológica 2024 de FONDEF.18

La profesionalización de la montaña también permite transmitir conocimiento. Rodrigo Mujica, de la Asociación Nacional de Guías de Montaña, por poner un ejemplo, cuenta con la exigente acreditación UIAGM y experiencia en montañismo y heliesquí, la práctica quizás más extrema de ese deporte.19

La Escuela de los Volcanes, del guía de la UIAGM Nicolás Meyer, ofrece formación en nieve y en rescate en avalanchas. El Programa de Esquí de Montaña organizado por Chile Improbable en cooperación con el DAV, articula enseñanza técnica de la Escuela Nacional de Instructores de Esquí y Snowboard de Chile, ENISSCHAG, y actividades complementarias con la Escuela de los Volcanes.20

Estas personas e instituciones son interlocutores necesarios para comprender cómo se evalúan las condiciones y cómo se organiza una salida. La bibliografía internacional debería complementar esa experiencia. La American Avalanche Association (AAA), publica Snow, Weather, and Avalanche Guidelines, referencia para observar y registrar nieve, meteorología y avalanchas.21

Los programas de AIARE, que cumplen sus estándares educativos, trabajan la preparación, las decisiones en terreno y la revisión posterior. Ofrecen herramientas para decidir bajo incertidumbre: la experiencia ayuda a manejarla sin eliminarla.

El rescate en su proporción

Un rescate en montaña puede requerir especialistas, aeronaves y decisiones difíciles para proteger a quienes ayudan. Su despliegue suscita preguntas legítimas de la ciudadanía, pero la respuesta ante los accidentes y los fenómenos naturales es una parte habitual de nuestra organización colectiva.

Según CONASET, en 2025 hubo 73.081 siniestros viales y 1.507 fallecidos en Chile: más de cuatro muertes diarias.22 Ese año, el Cuerpo de Bomberos de Santiago informó de 1.385 rescates vehiculares. Esta última cifra corresponde solo a ese cuerpo, no a todo Bomberos ni a las atenciones del SAMU.23

Los datos muestran una demanda diaria de auxilio; sin embargo, no permiten equiparar el riesgo de conducir con el del montañismo sin conocer el número de participantes, los tiempos de exposición y las condiciones. Tampoco permiten asumir costos sin contar con información sobre el personal, los medios y la duración de las operaciones. La comparación sirve para analizar la reacción pública ante un rescate y ponerla en perspectiva: movilizar recursos para salvar vidas es una función habitual de los servicios de emergencia prestados por el Estado.

Podemos investigar una eventual imprudencia y reconocer la necesidad de responder a la emergencia. El costo de ayudar no resuelve por sí solo la discusión sobre una actividad. La seguridad de los rescatistas debe orientar los límites operativos; el entrenamiento, la evaluación de las operaciones y las lecciones aprendidas fortalecen su capacidad de respuesta.

El potencial de la nieve chilena

Nuestra cordillera es un lugar de oportunidades, no solo ligado a la gran minería y, eventualmente, al turismo. Campeones olímpicos como Mikaela Shiffrin suelen elegir Chile para sus entrenamientos de contratemporada.24

Imaginar a Messi preparando aquí parte de su temporada ayuda a dimensionar la presencia de una deportista de ese nivel. Candide Thovex25 y Kilian Jornet también han publicado imágenes esquiando en las nieves locales.

Pero este reconocimiento invita a mirar más allá de los centros de esquí. La economía de montaña puede incluir guías, instructores, alojamientos, transporte, mantenimiento de equipos y servicios locales. El montañismo, la escalada, el excursionismo  y el esquí de montaña ofrecen distintas formas de recorrer terrenos nevados. Convertir ese potencial en oportunidades duraderas requiere conocer cada territorio y sus límites, contar con accesos y formar a quienes prestan servicios. La formación, la ciencia y el desarrollo económico pueden reforzarse mutuamente: un territorio mejor domesticado permite organizar actividades, compartir información y sostener servicios que también beneficien a quienes viven cerca de la cordillera.

Chile ya ha impulsado ciertas iniciativas: el Comité Nacional para las Montañas fue creado en 2014 para coordinar acciones y responder a los compromisos de la Alianza para las Montañas, a la que el país se incorporó en 2007.26 A fines de 2020 comenzó el Plan Nacional de Impulso al Turismo de Montaña, coordinado por Transforma Turismo de Corfo con organismos públicos y actores territoriales.27 Una propuesta institucional debe evaluar sus logros y las capacidades que aún faltan, considerando también experiencias internacionales aplicables a nuestro escenario andino.

Parece necesario contar con una coordinación público-privada estable, que facilite la transferencia de información sobre condiciones y terrenos, formación, coordinación de emergencias y desarrollo local. Las restricciones temporales pueden ser necesarias ante un peligro evidente, en el marco de una política que combine el acceso, la enseñanza y el fomento de las actividades productivas y recreativas.

El «oro blanco» chileno depende tanto de la nieve como del conocimiento que reunamos en torno a ella. Lo de Portillo merece una investigación minuciosa y una conversación informada: comprender sus peligros y reconocer el potencial de nuestra cordillera para crear una cultura de montaña y fomentar el desarrollo local.  Grandes montañistas expertos como Nirmal «Nims» Purja, Claudio Galvez o Dagoberto Delgado perdieron la vida en las montañas. Otros, como Wolfgang Förster o Eberhard Meier, murieron a manos humanas. De todos ellos seguiremos aprendiendo y recordándolos.


Philippe Boisier Echenique es arquitecto, músico, realizador audiovisual e instructor de esquí .  El tema de la montaña ha sido su pasión, que lo ha llevado a  investigar y publicar diversos textos, documentales y charlas, además de realizar formaciones e impulsar la práctica del esquí randonnée en el Club Alemán Andino.

Actualmente coordina el Programa de Esquí de Montaña, junto con el DAV, la ENISSCHAG y Escuela Volcanes.


Fuentes

  1. Klein, Etienne. Psychisme ascensionnel. Paris, Flammarion, 2020. ↩︎
  2. Stevenson, Nicolás. “Tragedia en Portillo: Identifican a dos de los fallecidos y fiscalía descarta formalizaciones“. Emol.com – EMOL [Santiago], 18 octubre 2026. ↩︎
  3. Historia y presentación de la Enquête permanente sur les avalanches (Encuesta Permanente de Avalanchas -EPA), iniciada por Paul Mougin a fines del siglo XIX. Présentation de l’EPA ↩︎
  4. SLF. Historia institucional de los comienzos de la investigación de nieve y avalanchas en Suiza. Beginnings of snow and avalanche research and the SLF ↩︎
  5. von Lobenthal, Günther Oeltze. Práctica del Ski. Santiago, 1931. ↩︎
  6. Lliboutry, Luis (1956). Nieves y glaciares de Chile: fundamentos de glaciología. Santiago: Ediciones de la Universidad de Chile. Introducción, p. 5, y sección 6.4, «Aludes y su prevención», pp. 141–146.  Registro y edición digital de la Universidad de Chile ↩︎
  7. Vergara, José y Baros, María C. (2002). Estudio sobre el desastre de Sewell de 1944, International Snow Science Workshop. Delegación Presidencial Provincial de Los Andes (2023), conmemoración de las veintisiete víctimas de Los Libertadores de 1984. Investigación sobre Sewell en el archivo ISSW  ·  Conmemoración oficial de Los Libertadores ↩︎
  8. “Preparativos para el mundial de ski de Portillo.” Andina, no. 88, 1965, p. 14. ↩︎
  9. Fotografía de Jorge Quinteros.
    ↩︎
  10. WSL. Revisión del invierno de avalanchas de 1951 en Suiza. Municipalidad de Galtür. Memoria del desastre de febrero de 1999. Avalanche winter 1951 redefines barrier technology  ·  Lawinenwinter 1999 ↩︎
  11. Cartografía de pendientes en CalTopo. ↩︎
  12. Boyd, J. et al. (2009). Patterns of death among avalanche fatalities: a 21-year review. CMAJ, 180(5), 507–512. Investigación médica; no constituye un peritaje del accidente de Portillo. Texto de la investigación ↩︎
  13. FAO (2012). Diagnóstico de las montañas de Chile. Clasificación según metodología PNUMA-WCMC de 2000. El 63,8 % es una estimación de superficie montañosa, no una medición binaria de pendientes frente a terrenos planos. Diagnóstico nacional  ·  Referencia oficial del Ministerio de Bienes Nacionales ↩︎
  14. Lliboutry. Op. Cit. ↩︎
  15. Club Alemán Andino. Historia institucional y antecedente del curso de esquí de 1931. Historia del refugio de Lo Valdés y de los primeros cursos ↩︎
  16. Ski Portillo, 17 de octubre de 2026. Comunicado firmado por Miguel Purcell. Se utiliza como testimonio institucional sobre su intervención en la emergencia. Comunicado de Portillo ↩︎
  17. Secretaría Ejecutiva del Consejo Nacional de Innovación para el Desarrollo (CNID). Ciencia e innovación para los desafíos del agua en Chile, 2016, p. 65. Observatorio para la innovación Silvoagropecuaria y la cadena Agroalimentaria ↩︎
  18. “Explorador Observatorio Satelital de Nieves.” Observatorio Satelital de Nieves” ↩︎
  19. Asociación Nacional de Guías de Montaña de Chile, directorio de la UIAGM. Aventuras Patagónicas, presentación profesional de Rodrigo Mujica. Directorio de guías UIAGM  ·  Trayectoria de Rodrigo Mujica ↩︎
  20. Escuela de los Volcanes y Chile Improbable. Descripción de sus programas de formación. La segunda iniciativa es impulsada por el autor; dicha participación se explicita en el artículo. Curso de nivología de la Escuela de los Volcanes  ·  Programa de esquí de montaña de Chile Improbable ↩︎
  21. “Snow, Weather, and Avalanche Guidelines (SWAG) 4ª edición.” American Avalanche Association, Septiembre 2022, https://www.americanavalancheassociation.org/swag ↩︎
  22. Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito, Observatorio de Seguridad Vial. Estadísticas nacionales correspondientes a 2025: 73.081 siniestros y 1.507 personas fallecidas, según el registro publicado. Estadísticas de siniestros de tránsito de CONASET ↩︎
  23. Cuerpo de Bomberos de Santiago (2 de julio de 2026). Hitos de la Memoria 2025 leída por el Secretario General del CBS. Registra 1.385 rescates vehiculares durante 2025. Su alcance es institucional, no nacional. Memoria 2025 del CBS ↩︎
  24. Team USA (27 de octubre de 2023). Nota sobre la preparación de Mikaela Shiffrin que refiere su campamento de septiembre de 2023 en Portillo. Documenta esa visita concreta, no una frecuencia anual de entrenamientos. Mikaela Shiffrin Kicks Off New Season ↩︎
  25. Thovex, Candide. “Short Line from Chile.” Instagram, 16 julio 2026, https://www.instagram.com/reel/Da3KbJzOoi_/. ↩︎
  26. Ministerio de Relaciones Exteriores (2014). Decreto n.º 108, publicado el 12 de septiembre de 2014, que crea el Comité Nacional para las Montañas. Biblioteca del Congreso Nacional. Decreto 108 en Ley Chile ↩︎
  27. Subsecretaría de Turismo (10 de diciembre de 2021). Balance del primer año del Plan Nacional de Impulso al Turismo de Montaña. Transforma Turismo de Corfo, resumen ejecutivo del plan. Se citan como antecedentes de política pública, sin inferir resultados actuales no evaluados. Balance oficial de diciembre de 2021  ·  Resumen ejecutivo del Plan Nacional ↩︎