Entre primavera y verano (aproximadamente de noviembre a abril), cuando las condiciones climáticas suelen ser más estables y el terreno está libre de nieve. En temporadas frías o con nieve, aumenta la dificultad y requiere equipo técnico.
Desde Rancagua, dirigirse hacia el este por la carretera El Cobre, avanzando en dirección a la cordillera. A unos 21km de la ciudad, se alcanza el sector de Maitenes, donde el camino se bifurca hacia las instalaciones de Codelco División El Teniente y hacia la localidad de Coya. Tomar esta última alternativa y continuar por aproximadamente 9km hasta ese poblado, donde el camino deja de estar pavimentado y pasa a ser de ripio.
Desde Coya, continuar por el camino principal hacia el interior del valle. Luego de pasar el desvío hacia la Reserva Nacional Río de los Cipreses (puente Chacayes), se debe tomar el segundo desvío hacia el camino a Las Leñas, cruzando el río Pangal. A partir de este punto, el camino continúa internándose en la cordillera y es posible ver durante todo este recorrido el Cerro Alto del Collay (Ver foto 1). Este camino de ripio tiene unos 25km de largo (Ver foto 2). Al final de la ruta se cruza un puente sobre el río Cachapoal y se llega al retén de avanzada de Carabineros de Chile "Paso Las Leñas" (Ver foto 3). En este punto, turistas y visitantes suelen dejar sus automóviles para disfrutar el río Cortaderal, que se caracteriza por el color turquesa de sus aguas. En este lugar se inicia la ruta.
Desde Coya, continuar por el camino principal hacia el interior del valle. Luego de pasar el desvío hacia la Reserva Nacional Río de los Cipreses (puente Chacayes), se debe tomar el segundo desvío hacia el camino a Las Leñas, cruzando el río Pangal. A partir de este punto, el camino continúa internándose en la cordillera y es posible ver durante todo este recorrido el Cerro Alto del Collay (Ver foto 1). Este camino de ripio tiene unos 25km de largo (Ver foto 2). Al final de la ruta se cruza un puente sobre el río Cachapoal y se llega al retén de avanzada de Carabineros de Chile "Paso Las Leñas" (Ver foto 3). En este punto, turistas y visitantes suelen dejar sus automóviles para disfrutar el río Cortaderal, que se caracteriza por el color turquesa de sus aguas. En este lugar se inicia la ruta.
No posee.
Desde el puesto de Carabineros, hay que cruzar un puente que permite atravesar el río Cortaderal, siguiendo el sendero que lo bordea en dirección sureste (Ver foto 4), tramo de unos 500m. El sendero comienza poco a poco a perderse y se llega frente a la Quebrada de La Bandera, a la que hay que dirigirse directamente (Ver foto 5), avanzando 1km más, para comenzar a ganar altura en un terreno irregular de faldeo, con gran cantidad de piedras, donde van desapareciendo los arbustos. Tras cruzar unas vegas menores de agua, se ingresa al corredor principal de la quebrada.
Una vez dentro de la quebrada, sobre los 1350m, la ruta comienza a ganar pendiente de manera sostenida. Se avanza alternando secciones por el lecho y por los faldeos laterales, evitando sectores demasiado cerrados o con roca inestable (Ver foto 6). El terreno es mixto, con tramos de tierra compacta, piedra suelta y pequeños acarreos, lo que exige una progresión atenta, especialmente a medida que aumenta la inclinación. En ocasiones se debe avanzar mediante gateos o pequeños trepes, algunos de los cuales presentan algo de exposición (Ver foto 7).
El desplazamiento al interior de la quebrada de la Bandera, que presenta pendientes entre los 30° y 40°, varía significativamente según la estacionalidad. En condiciones estivales, el avance se realiza principalmente sobre terreno seco, predominando el acarreo suelto y laderas de material inestable que demandan una progresión cuidadosa y eficiente (Ver foto 8). En cambio, durante el período invernal, la quebrada tiende a cargarse de nieve, transformándose en una canaleta continua donde el desplazamiento se vuelve más directo, pero a la vez más técnico, requiriendo el uso de crampones y piolet, además de una adecuada evaluación de la estabilidad del manto nival y de posibles zonas de hielo (Ver foto 9). La quebrada de la Bandera presenta múltiples cascadas que conforman su cauce, cuyo caudal y dinámica varían en función de la estación.
Para abandonar la quebrada de la Bandera, hacia los 1600m, es necesario realizar gateos y trepes sobre terreno rocoso, donde la pendiente aumenta y la exposición se vuelve más evidente, existiendo una zona de unos 10m a superar. Se presentan dos variantes de salida que pueden ser utilizadas según las condiciones del terreno: en época estival, el ascenso se realiza principalmente por roca seca y acarreo firme, mientras que en condiciones invernales la progresión tiende a canalizarse por nieve o hielo, permitiendo una línea más directa pero técnicamente más exigente (Ver foto 10). Es importante considerar que en esta época la ruta presenta un riesgo adicional asociado al flujo de agua bajo la nieve o hielo, el cual genera cavidades internas, grietas ocultas y puentes de nieve inestables (Ver foto 11). Estas condiciones pueden provocar colapsos inesperados durante la progresión, especialmente en sectores donde el cauce se encuentra activo bajo la superficie (Ver foto 12). Por ello, es fundamental avanzar con precaución, evaluando constantemente la consistencia del terreno, evitando zonas sospechosas de socavamiento y considerando el uso de técnicas de aseguramiento en tramos comprometidos.
Luego de la sección de trepes y gateos al final de la quebrada de la Bandera (Ver foto 13), se debe cruzar un pequeño flujo de agua (Ver foto 14) que da origen a una de las múltiples cascadas que conforman su cauce (Ver foto 15) (Ver foto 16).
Más arriba, la ruta abandona progresivamente el eje de la quebrada para remontar los faldeos noreste del Alto del Collay, donde predominan los acarreos (Ver foto 17), laderas de roca suelta y los últimos rastros de vegetación (Ver foto 18). No hay sendero marcado, por lo que se recomienda mantener la navegación con el track y buscar siempre el terreno más firme para progresar con seguridad.
Luego de avanzar por la ladera, se logra alcanzar el filo este del cerro (Ver foto 19). La progresión en esta sección se desarrolla sobre una arista que se estrecha al ganar altura (Ver foto 20) y en sectores se torna expuesta (Ver foto 21), donde predominan la roca suelta, tramos de acarreo fino (Ver foto 22), pasadas de piedras (Ver foto 23). Exigiendo una marcha atenta y segura. La exposición que presenta la vertiente sur obliga a mantener una línea de avance bien definida y evitar desplazamientos innecesarios, ya que todas las pasadas están hacia la vertiente norte. En época estival, el avance se realiza principalmente sobre roca seca, lo que permite una progresión más directa pero igualmente expuesta; mientras que en condiciones invernales, la presencia de nieve y hielo transforma el filo en una arista más técnica, pudiendo requerir el uso de crampones y piolet, además de una evaluación constante de cornisas y de la estabilidad del terreno (Ver foto 24) (Ver foto 25).
Una vez superado el filo, el tramo final corresponde a un ascenso directo por laderas más amplias y menos empinadas. En condiciones estivales, este tramo se realiza sobre acarreo seco y roca descompuesta (Ver foto 26), mientras que en época invernal puede encontrarse cubierto de nieve(Ver foto 27), facilitando en algunos casos el avance, pero exigiendo igualmente atención a posibles placas duras o sectores venteados. A medida que se gana altura, la pendiente aumenta levemente hasta alcanzar el filo somital, desde donde se accede a la cumbre del Alto del Collay (Ver foto 28). Desde este punto se obtienen amplias vistas hacia el valle del Cortaderal, el curso del río Cachapoal y el cordón de los Manantiales hacia el norte (Ver foto 29).
Dependiendo de las condiciones de terreno y cordada, se deben considerar unas 9h de ascenso y unas 6h de descenso.
Nota: Esta variante nace a partir del trabajo de exploración realizado por Nicolás Swiderski, quien identificó la quebrada como un corredor lógico para acceder a los faldeos superiores del Alto del Collay. Sobre esa base se consolida la línea de ascenso actual, que permite una progresión directa y continua a la cima (Ver foto 30).


























Una vez dentro de la quebrada, sobre los 1350m, la ruta comienza a ganar pendiente de manera sostenida. Se avanza alternando secciones por el lecho y por los faldeos laterales, evitando sectores demasiado cerrados o con roca inestable (Ver foto 6). El terreno es mixto, con tramos de tierra compacta, piedra suelta y pequeños acarreos, lo que exige una progresión atenta, especialmente a medida que aumenta la inclinación. En ocasiones se debe avanzar mediante gateos o pequeños trepes, algunos de los cuales presentan algo de exposición (Ver foto 7).
El desplazamiento al interior de la quebrada de la Bandera, que presenta pendientes entre los 30° y 40°, varía significativamente según la estacionalidad. En condiciones estivales, el avance se realiza principalmente sobre terreno seco, predominando el acarreo suelto y laderas de material inestable que demandan una progresión cuidadosa y eficiente (Ver foto 8). En cambio, durante el período invernal, la quebrada tiende a cargarse de nieve, transformándose en una canaleta continua donde el desplazamiento se vuelve más directo, pero a la vez más técnico, requiriendo el uso de crampones y piolet, además de una adecuada evaluación de la estabilidad del manto nival y de posibles zonas de hielo (Ver foto 9). La quebrada de la Bandera presenta múltiples cascadas que conforman su cauce, cuyo caudal y dinámica varían en función de la estación.
Para abandonar la quebrada de la Bandera, hacia los 1600m, es necesario realizar gateos y trepes sobre terreno rocoso, donde la pendiente aumenta y la exposición se vuelve más evidente, existiendo una zona de unos 10m a superar. Se presentan dos variantes de salida que pueden ser utilizadas según las condiciones del terreno: en época estival, el ascenso se realiza principalmente por roca seca y acarreo firme, mientras que en condiciones invernales la progresión tiende a canalizarse por nieve o hielo, permitiendo una línea más directa pero técnicamente más exigente (Ver foto 10). Es importante considerar que en esta época la ruta presenta un riesgo adicional asociado al flujo de agua bajo la nieve o hielo, el cual genera cavidades internas, grietas ocultas y puentes de nieve inestables (Ver foto 11). Estas condiciones pueden provocar colapsos inesperados durante la progresión, especialmente en sectores donde el cauce se encuentra activo bajo la superficie (Ver foto 12). Por ello, es fundamental avanzar con precaución, evaluando constantemente la consistencia del terreno, evitando zonas sospechosas de socavamiento y considerando el uso de técnicas de aseguramiento en tramos comprometidos.
Luego de la sección de trepes y gateos al final de la quebrada de la Bandera (Ver foto 13), se debe cruzar un pequeño flujo de agua (Ver foto 14) que da origen a una de las múltiples cascadas que conforman su cauce (Ver foto 15) (Ver foto 16).
Más arriba, la ruta abandona progresivamente el eje de la quebrada para remontar los faldeos noreste del Alto del Collay, donde predominan los acarreos (Ver foto 17), laderas de roca suelta y los últimos rastros de vegetación (Ver foto 18). No hay sendero marcado, por lo que se recomienda mantener la navegación con el track y buscar siempre el terreno más firme para progresar con seguridad.
Luego de avanzar por la ladera, se logra alcanzar el filo este del cerro (Ver foto 19). La progresión en esta sección se desarrolla sobre una arista que se estrecha al ganar altura (Ver foto 20) y en sectores se torna expuesta (Ver foto 21), donde predominan la roca suelta, tramos de acarreo fino (Ver foto 22), pasadas de piedras (Ver foto 23). Exigiendo una marcha atenta y segura. La exposición que presenta la vertiente sur obliga a mantener una línea de avance bien definida y evitar desplazamientos innecesarios, ya que todas las pasadas están hacia la vertiente norte. En época estival, el avance se realiza principalmente sobre roca seca, lo que permite una progresión más directa pero igualmente expuesta; mientras que en condiciones invernales, la presencia de nieve y hielo transforma el filo en una arista más técnica, pudiendo requerir el uso de crampones y piolet, además de una evaluación constante de cornisas y de la estabilidad del terreno (Ver foto 24) (Ver foto 25).
Una vez superado el filo, el tramo final corresponde a un ascenso directo por laderas más amplias y menos empinadas. En condiciones estivales, este tramo se realiza sobre acarreo seco y roca descompuesta (Ver foto 26), mientras que en época invernal puede encontrarse cubierto de nieve(Ver foto 27), facilitando en algunos casos el avance, pero exigiendo igualmente atención a posibles placas duras o sectores venteados. A medida que se gana altura, la pendiente aumenta levemente hasta alcanzar el filo somital, desde donde se accede a la cumbre del Alto del Collay (Ver foto 28). Desde este punto se obtienen amplias vistas hacia el valle del Cortaderal, el curso del río Cachapoal y el cordón de los Manantiales hacia el norte (Ver foto 29).
Dependiendo de las condiciones de terreno y cordada, se deben considerar unas 9h de ascenso y unas 6h de descenso.
Nota: Esta variante nace a partir del trabajo de exploración realizado por Nicolás Swiderski, quien identificó la quebrada como un corredor lógico para acceder a los faldeos superiores del Alto del Collay. Sobre esa base se consolida la línea de ascenso actual, que permite una progresión directa y continua a la cima (Ver foto 30).
Inicio de la ruta
Entrada a quebrada de la Bandera
Quebrada de la Bandera
Trepes y Gateos en la quebrada de la Bandera
Quebrada de la Bandera (Estival)
Quebrada de la Bandera (Invernal)
Salida de la Quebrada de la Bandera
Cavidades internas, grietas ocultas y puentes de nieve inestables
Flujo de agua bajo la nieve o el hielo, el cual genera cavidades internas, grietas ocultas y puentes de nieve inestables
Sección final de la Quebrada de la Bandera
Paso de agua
Cascada
Cascada de mayor altitud localizada al final de la Quebrada de la Bandera
Ruta hasta el filo este
Acarreos en los faldeos noreste del Alto del Collay
Últimos metros hasta el filo este
Inicio ruta por el filo este del Alto del Collay
Pasos de escala en roca expuestos
sectores de acarreo fino
Pasadas de piedras
Canalones de nieve en epoca invernal
Travesías en sectores expuestos a caídas
Laderas amplias y menos empinadas (Invernal)
Laderas amplias y menos empinadas (Estival)
Alto del Collay
Cumbre Alto del Collay
Rura Alto del Collay
- La ruta contempla aproximadamente 16 km ida y vuelta y un desnivel positivo acumulado cercano a 1900m–2000m, lo que la convierte en una jornada larga y físicamente exigente. Se recomienda muy buena condición física, experiencia previa en rutas sin sendero marcado y capacidad de navegación en terreno abierto de montaña.
- No existen senderos formales ni señalización en gran parte del recorrido, por lo que es recomendable llevar el track cargado en GPS o reloj, además de respaldo en mapa.
- Llevar suficiente agua, ya que los puntos de recarga no son confiables durante toda la temporada; además de comida energética y protección solar, pues gran parte del ascenso se realiza en terreno abierto y expuesto al viento y al sol.
- Abrigo según la estación
- Calzado de montaña
- Casco
- Bastones
- Crampones y piolet de marcha (si hay nieve, especialmente en invierno o primavera).
- Cuerda dinámica y arnés ligero (si hay nieve, especialmente en invierno o primavera).
- Set básico de aseguramiento (en invierno las condiciones requieren equipo para una ascensión invernal segura).
- GPS o similar
Normal
- Rancagua – Cumbre Alto del Collay – Rancagua.