Este volcán ofrece un ascenso directo y exigente sobre laderas de nieve y hielo, donde la pendiente se mantiene constante hasta las cercanías del cráter. Con cada metro ganado, las vistas se abren hacia los lagos, bosques y volcanes del sur de Chile. Alcanzar el borde del cráter activo, con sus fumarolas y el característico olor a azufre, convierte esta ruta en una de las experiencias más populares y emblemáticas del montañismo chileno.
Total de ascensiones: 465