Una experiencia profundamente especial, compartida junto a mi pareja María Jesús Arriagada, en un entorno imponente cercano al Apu Cerro El Plomo. El ascenso fue exigente pero muy disfrutado, avanzando paso a paso entre paisajes cargados de historia y montaña viva. Llegar a la cumbre juntos hizo que el esfuerzo cobrara aún más sentido, mezclando compañerismo, conexión y respeto por el entorno. Un recuerdo que queda grabado, no solo por la cumbre, sino por haberla compartido.
Total de ascensiones: 30