Un grupo de amigos hicimos cumbre en el Cerro Colocalán en pleno julio, una jornada desafiante y hermosa en medio del invierno andino. El ascenso nos exigió enfrentar nieve, viento y terreno variado, pero el ánimo del equipo y la magia de la montaña hicieron que cada paso valiera la pena. Desde la cima, las vistas se abrieron hacia los valles y cumbres cercanas, regalándonos un paisaje invernal impresionante. Fue una experiencia inolvidable de compañerismo, esfuerzo y admiración por la cordillera.
Total de ascensiones: 20