Con un grupo de amigos logramos hacer cumbre en el Volcán Sollipulli, en una jornada inolvidable de montaña. El cráter, completamente cubierto de nieve, ofrecía una postal imponente y silenciosa, casi irreal, que nos recordó la magnitud y belleza de este volcán. Caminar sobre ese manto blanco, rodeados de un paisaje tan puro y salvaje, hizo que cada esfuerzo valiera la pena. Una experiencia intensa, compartida y profundamente gratificante, que quedará grabada en nuestra memoria montañera.
Total de ascensiones: 248