En pleno agosto, un grupo de amigos ascendimos al Volcán Antuco en una jornada de invierno inolvidable. La montaña estaba completamente cubierta de nieve, lo que hizo el ascenso más exigente pero también mucho más hermoso. El frío, el silencio del entorno y los paisajes blancos nos acompañaron durante toda la ruta, recordándonos el respeto que impone la alta montaña. Una experiencia intensa, de compañerismo y disfrute puro, que quedó grabada en la memoria y en este libro de cumbre.
Total de ascensiones: 482