Una experiencia intensa y muy significativa. El ascenso fue largo y exigente, pero el compañerismo fue clave durante toda la jornada. Acompañar y alentar hasta el final a mi amiga Magda Águila hizo que el esfuerzo tuviera aún más sentido, demostrando que la montaña también se trata de apoyo y equipo. Mi pareja María Jesús Arriagada avanzó de forma sólida y sin mayores dificultades. Al llegar a la cumbre, la satisfacción fue total: todo el esfuerzo valió la pena. Una jornada inolvidable en una montaña cargada de historia y respeto por el guardián APU de Santiago.
Total de ascensiones: 1333