Eberhard Meier, el joyero de las montañas. Un libro de Álvaro Vivanco

Entrevistamos a Álvaro Vivanco, director y editor jefe de Andeshandbook. Ha dedicado casi toda su vida a explorar la cordillera, con +500 firmas en libros de cumbre y +700 publicaciones de cerros y rutas.

Nuestro colega hoy se apronta a un nuevo desafío: Álvaro estrena su primer libro, “Eberhard Meier, el joyero de las montañas”, una obra que recopila la vida y obra del prolífico montañista alemán, autor de decenas de primeras ascensiones, tales como Picos del Barroso, Laguna, Nevado del Plomo, Torre de Flores, entre otros. Un libro publicado por Editorial Chilena de Montaña.

¡Te invitamos a este lanzamiento! Coordenadas:

  • ¿Cuándo? 18 de junio, 18:30 horas
  • ¿Dónde? Café Literario Parque Bustamante, Providencia

Por el glaciar Nevado de Piuquenes entre los años 1953 y 1954.

Miembro del Club Alemán Andino, al igual que Eberhard Meier, Álvaro Vivanco es de esas personas que disfruta investigando la historia de cada lugar que visita, que va más allá del simple hecho de subir una montaña y quisimos saber sus motivaciones a la hora de escribir este libro.

Quédate leyendo la entrevista completa.

Cumbre del cerro Risopatrón en el año 1956

¿Qué fue lo que te llamó la atención de Meier para que escribieras un libro sobre su historia?

Todo empezó unos veinte años atrás en la biblioteca del DAV. Ahí conocí a dos grandes montañistas ya mayores: Sergio Kunstmann y Enrique “Heini” Schneider. Ellos estaban digitalizando las diapositivas de Meier. Cuando terminaron su trabajo dejaron de regalo un CD con las fotos digitalizadas en la biblioteca del club. Estas fotos se encontraban ordenadas por expedición de forma que alguien las pudiera presentar. El mismo Sergio Kunstmann presentó las fotos de la expedición de Meier al Aconcagua por la ruta chilena.

Cruzando a Argentina en la expedición al monte Aconcagua en 1959

Más o menos por esa misma época, en la biblioteca del DAV encontré unas cartas del IGM corregidas con los nombres correctos de las cumbres. Yo había estado buscando el nombre de un cerro que había subido y lo encontré en una de estas cartas. Ahí descubrí el Proyecto Nomenclatura de Ulrich Lorber con quien me puse en contacto. Hablando con Ulrich supe de las reglas de la toponimia de Lliboutry. Una de estas reglas dice que cuando un cerro no tiene ni nombre ni ascensos, es aceptable que el primer ascensionista lo bautice. Esto hizo que buscáramos relatos de montañistas para encontrar nombres de cerros que no sabíamos cómo se llamaban.

Haciendo esto me encontré con gran cantidad de relatos y reportes de Meier que estaban en alemán por lo que de a poco empecé a traducirlos y a encontrar algunos nombres de cerros que no conocíamos. Leyendo y traduciendo estos relatos me di cuenta que Meier no sólo tenía una gran cantidad de logros en la montaña, sino que tenía una personalidad compleja y aunque intentaba escribir de forma lo más objetiva posible, no podía evitar dejar traslucir algunos de sus sentimientos al ir a la montaña.

Eberhard Meier, mirando al horizonte en la expedición al Nevado Juncal de 1951.

Me llamó la atención su largo historial de logros y lo bien documentados que estaban. Se trata de alguien que se dio cuenta del valor que tiene el dejar documentadas las actividades de montaña. Dejó escritos reportes de todas sus salidas y relatos bastante detallados y precisos de sus principales expediciones. El que alguien haya hecho esto en los años 40 y 50 permitió que otros andinistas pudieran tomar la posta y continuar con el desarrollo del montañismo en Chile.

Sin su aporte el montañismo en Chile hoy sería diferente, probablemente se habría demorado más tiempo en llegar donde se ha llegado.

Cerro Laguna, dejando testimonio de cumbre en 1959

¿Cómo fue el proceso de investigación para la recopilación de información?

En la biblioteca del DAV hay una buena cantidad de documentos dejados por Meier. Entre ellos se encuentran reportes de expedición escritos a máquina y en alemán. Estos documentos los digitalicé y luego los traduje.

Además, Meier había publicado relatos de sus expediciones más importantes en las revistas Andina del club. Estos relatos también estaban en alemán así que comencé a traducirlos uno por uno hasta completarlos todos. Todos estos textos sumados a las fotos digitalizadas por Kunstmann y Schneider me ayudaron a completar el retrato del personaje.

¿Cuál es, según tú, el aporte más valioso del repertorio de logros de Eberhard?

Tiene una gran cantidad de primeros ascensos de cerros clásicos que son muy importantes, pero el logro que me parece más destacado es haber conseguido el primer ascenso al Aconcagua por la ruta chilena. Es una ruta que se había intentado hacía mucho tiempo y por la cual casi se consigue el primer ascenso absoluto al Aconcagua. Más tarde cayó en el olvido por ser una ruta muy larga, pero Meier y compañía demostraron que se podía hacer, que era posible rescatar una ruta histórica, medio olvidada y que las grandes montañas no conocen las fronteras.

Eberhard Meier descendiendo de la cumbre del monte Aconcagua en 1959

¿Por qué el joyero de las montañas?

Porque esa era su profesión. Meier había sufrido de niño los estragos de la derrota alemana en la Primera Guerra Mundial. Le tocó crecer en un país empobrecido, que había sido humillado y vivió el desastre de la hiperinflación. El poder tener un trabajo estable y evitar estrecheces económicas se había vuelto una obligación para él. Su vida en la ciudad, donde se ganaba la vida como joyero, era algo muy importante aunque no lo hiciera feliz. 

¿Encontraste alguna anécdota que recuerdes que te llamara especialmente la atención?

Más que una anécdota me llamó la atención su actitud al regresar a la ciudad. Le pasaba algo y sentía una gran tristeza por tener que volver a la vida gris de Santiago. Era en la montaña donde se sentía cómo realmente él era. Aunque lo haya evitado porque era una persona muy reservada acerca de su vida privada, sus relatos están impregnados con su mirada acerca de cómo él consideraba que hay que acercarse a la montaña. Aunque nunca usa la palabra ética en sus relatos, hay una ética fácilmente distinguible en su actitud.

¿Cuál era la principal característica o habilidad de Meier en las montañas que lo hacía tan prolífero?

Su principal característica era ser metódico y disciplinado. Planificaba todos los veranos una gran expedición de forma que pudo visitar prácticamente todos los grandes cerros de la zona central de Chile. Sus expediciones estaban muy bien planificadas y se rodeaba de compañeros que iban con los mismos objetivos a la montaña que él. Al terminar sus expediciones se daba el tiempo para ordenar sus fotos y dejar bien documentado todo lo realizado. Por esto, me parece que era un montañista muy completo. Entendía la importancia del trabajo en terreno y en el escritorio.

Vista al Glaciar Juncal Sur, camino al Cerro Risopatrón

¿Con qué sensación y/o enseñanza te quedas luego de haber escrito este libro?

En lo personal me queda la sensación de haber intentado algo nuevo. Llevaba muchos años escribiendo sobre cosas (cerros, rutas, equipo, etc.) y por primera vez me puse a escribir sobre personas lo que me parece que entrega una perspectiva diferente del montañismo. También me queda la sensación de que en Chile se ha publicado bastante literatura sobre lo que nuestros montañistas han hecho en el extranjero, principalmente en Himalaya, pero que todavía hay muy poco acerca de la actividad en nuestros propios cerros. Espero haber contribuido a disminuir esta carencia.


Sin duda, meterse de lleno en la compleja vida de un montañista como Meier, y para Álvaro lo más importante es que la comunidad de montaña haga una reflexión acerca de hacia dónde quiere ir y para eso es necesario saber de dónde venimos. Espero que este libro contribuya a esto último.