Transcrito por Paula Fernández
La Patagonia chilena aún esconde cumbres míticas que son escaladas muy ocasionalmente, con escasa información para ascenderlas. Sin duda la Torre Sur del Paine es uno de estos pegues que rara vez tenemos noticias.
El escalador y montañista chileno Hernán Rodríguez nos cuenta sobre ésta y otras hazañas durante su última temporada de verano en las Torres del Paine.
Dentro de mi lista personal la Torre Sur siempre fue una de mis prioridades. Sin embargo, mi foco últimamente, en conjunto con Seba Pelletti ha sido la apertura de rutas y cada vez que habían opciones de ir a abrir algo prefería ir a abrir, antes que ir a repetir una ruta que sabía que en cualquier ventana con condiciones buenas se podía ir.

En esta oportunidad fuimos con Chacho (Navarro), un muy buen amigo mío y muy buen escalador con el que nos propusimos a escalar la Torre Sur.
Era NUESTRA oportunidad, porque la roca estaba sequísima.
El factor clave de la Torre Sur, para hacer un ascenso limpio y no tan trabado es que el approach (Acercamiento) a la pared esté seco. De lo contrario, te puede tocar con verglas (capa de hielo sobre roca), lo cual transforma las condiciones a algo muy complejo porque no se puede pisar, no se pueden usar crampones, no se puede andar con zapatos de acercamiento, entonces es muy técnico, trabajoso y riesgoso porque puedes resbalar fácilmente y caer muchos metros.

– Slab: sección de roca lisa y tumbada
Otra ventaja fue el estado del nevero que se forma bajo la Torre Sur. Entre esta y la Torre Central hay un collado donde suele haber riesgo de avalancha; sin embargo, esta vez el terreno estaba muy seco y la nieve, dura.
Glosario:
– Collado: Punto más bajo de una línea de cumbres comprendido entre dos elevaciones
– Nevero: Acumulación de nieve persistente en zonas altas de montaña (helero, ventisquero) que sobrevive al verano gracias a la sombra y relieve.
La ruta Este de la Torre Sur, que vendría siendo la ruta Normal, es muy mítica porque durante los primeros largos debes atravesar roca de bastante mala calidad y después mejora mucho, pero esos primeros largos pueden ser demasiado trabajosos y, además, te puede tocar con verglás o mojado, lo cual hacen esta parte muy lenta.

A nosotros nos tocó ES-PEC-TA-CU-LAR. Creo que no pueden haber habido mejores condiciones. La aproximación estaba seca y la hicimos sumamente rápido: nos demoramos 2 horas desde la playa, que es el campamento más clásico en el sector del Valle del Silencio.
Es decir, nos tomó 2 horas desde la carpa hasta el pie de vía.

Fue una ventana muy buena de tres días. Llegamos el primer día, aproximamos y dejamos todo el equipo a pie de vía, porque también el acceso es complicado, es decir, conectar el primer largo. Teníamos unas fotos y alguna referencia.
Día 1, llegamos y armamos el campamento temprano y partimos a dejar el equipo. Dejamos el equipo, encontramos la entrada de la línea y nos quedamos mirando la ruta. Posteriormente, bajamos al campamento, temprano y dormimos.
Día 2. Nos despertamos tipo 2:00 A.M. y a las 3:00 AM salimos caminando de noche y llegamos hasta el depósito del equipo a pie de vía, como lo habíamos planificado, a las 4-4:30 A.M. En ese momento, decidimos ir con la calma, pues aún estaba oscuro y no queríamos partir escalando oscuros porque no sabíamos bien como era el primer largo; Nos quedamos un rato ahí, esperando y comenzamos la escalada tipo 6:00 A.M.

Nos demoramos unas 5 ó 6 horas en esos primeros seis largos que son más trabajosos y de roca bien mala, donde tienes que tener muchísimo cuidado, escalar sumamente delicado, porque hay rocas bastante grandes sueltas y si botas esas rocas, puedes romper tu cuerda o le pueden caer a tu compañero. Entonces, estos primeros seis largos son muy delicados y tienen poca protección, donde tienes que ir pensando mucho los pasos que vas a hacer, escalar delicado para no botar rocas o no poner un seguro que después vaya a reventar (salirse de su lugar). Creo que esos primeros largos son el crux de la ruta. Pasando esos primeros largos, haciéndolo con buen timing (tiempo), entonces tienes muchas probabilidades de llegar a la cumbre.

Nosotros decidimos hacer una escalada por el día, one punch, sin equipo de vivac ni nada, ya que la idea era escalar lo más rápido posible. Llegamos a la terraza alrededor del mediodía, allí nos hidratamos, comimos y partimos con los siguientes ⅔ de la ruta: 600 metros que son un manjar. Allí empieza la roca naranja, ese granito espectacular que aparece en las Torres del Paine, en los headwall, en las últimas secciones de la Torres.

Es una escalada que te deja fluir mucho. Me recordó mucho al sector de El Alfalfal (Cajón del Maipo, RM) ya que son pasos verticales, luego se tumba, luego pasos verticales y luego se tumba, alternando como por secciones de fisuras muy lindas con muy buena protección y una escalada muy rápida. Lo que te queda es largo (600 metros) pero bastante rápido.

La aventura no termina en la cumbre…
Hicimos cumbre tipo 19:00 horas, estaba con muchísimo viento, por lo que estuvimos muy poquito rato; sacamos una foto y bajamos porque no queríamos que nos agarrara el viento en los primeros rapeles desde la cumbre porque vas bajando por una Arista que a tu izquierda tienes la Cara Este y hacia la derecha tienes el resto de la montaña, la Cara Noroeste y si hay viento, se convierte en un festival de cuerdas empotradas, porque por lo general el viento viene del Oeste al Este, entonces al tirar la cuerda siempre va a tender irse hacia el Este, que es la cara vertical, y ahí si se te empotra la cuerda es un problemón.
Lo bueno es que para volver, alcanzamos a rapelear esos primeros 600 metros con luz y sin mayores problemas y luego se nos hizo de noche, logramos llegar con las últimas horas de luces al gran terrazón que te indica el acceso a los últimos 300 metros.

Tocamos el terrazón y en ese momento el viento amainó pero se puso a llover y ahí nos dimos cuenta que la aventura aún no había terminado. Ya llevábamos unas 18 horas de actividad y aún nos quedaban los últimos rapeles con lluvia. Lo positivo es que paró el viento y en Patagonia no se puede tener todo, sin embargo, seguimos sin problemas, ya que la línea de rapeles es súper clara y directa. La temporada anterior se habían hecho 2 ó 3 ascenso a la Torre Sur, entonces los rapeles estaban bien limpios, bien hecho, con los cordines aún de buena calidad, así que después de 24 horas de pegue logramos tocar el pie de vía de vuelta, con la cumbre en nuestros bolsillos y caminando deshidratados, muertos de sueño, hasta la carpa, a la cual llegamos ya de día. Dormimos una hora, un suspiro y regresamos a Puerto Natales.
Sí o sí es una ruta que no le recomendaría a alguien que esté partiendo con experiencias en Patagonia, pero sí a una cordada con experiencia, ya que es una ruta que es accesible para alguien que tenga experiencia EN PATAGONIA, ya que puedes ser un muy buen escalador de granito, un muy buen escalador de escalada tradicional, pero la Patagonia es un lugar que hay que tenerle respeto por lo cambiante de las condiciones, porque no hay equipo de rescate, porque está super expuesto y porque el viento lo cambia todo.
Reflexiones y motivaciones
Creo que es súper importante romper estos mitos, porque esta es una ruta clásica, en la Torre que menos se escala de las tres y, además, me gustaría que quienes tenga la experiencia y los conocimientos, se atrevan a probarla, siempre con respeto y considerando buenas condiciones.
Estoy super feliz de haber concretado un sueño, desde que conocí las Torres del Paine. Llevo haciendo temporada en el lugar desde el 2013. Cuando llegué escalé la Torre Norte y cuando lo hice me propuse escalar las tres Torres y 12 años después lo he concretado. Y es algo que hice por mí, por ese niño que soñaba y es muy satisfactorio poder ir concretando sueños y cerrando ciclos.

Cuando empecé a escalar a veces leía relato de otros escaladores y montañistas, que independiente de la fama que hayan tenido, si era mucha o poca, leía sus relatos y me inspiraban para decir “oh, algún día lo haré yo también” o “no, esto es imposible para mí”, y de repente te vas dando cuenta que con disciplina, tiempo, dedicación y con pasión vas cumpliendo esos objetivos. Entonces alguien pueda leer un relato como este y diga “es posible”. Además, ahora hay mas información que antes no existía y que hace que el acercamiento a las montañas sea un poco más fácil. Si bien, la aventura es menor, no por eso deja de ser una experiencia significativa para quien lo realiza.
Esta temporada estival en las Torres del Paine estuve más enfocado en trabajar para hacer los cursos. Sin embargo, pude hacer algunas cosas.
Bonus: Otros logros de esta temporada
Logramos, junto a mi cordada Seba Pelletti, a principios de diciembre logramos abrir una ruta en la cara Oeste del Cuerno Norte, se trata de la ruta “Norteados” de 500 metros, una ruta que habíamos visto en otras oportunidades y que habíamos guardado para una ventana más corta, pero sin viento y ojalá seca, que es lo ideal para una Cara Oeste, al menos en el Macizo Paine, que es donde llega más el viento.

El versus, son ventanas cortas y ventosas que vas a las caras Este y las ventanas sin viento vas a las caras Oeste; entonces, vas mezclando tus objetivos, aquellos que están en tu libreta guardados, vas eligiendo qué intentar según la ventana. Y creo que esto es una de las cosas más difíciles en el sector del Parque Nacional Torres del Paine, lograr esa experiencia de entender las condiciones y los factores y elegir un objetivo bueno.
Después con una amiga norteamericana, Paloma (Farkas), repetimos la ruta Americana en el cerro La Hoja. En realidad la ruta se llama Anduril, así le pusieron los aperturistas (Pennings-Tague 1996, 630m 5.11 A1), pero es más conocida como la ruta Americana porque la abrieron unos escaladores estadounidenses. La ruta va por la Cara Este de La Hoja, muy bonita. Quedamos como a dos largos de la cumbre, ya que lo que nos quedaba estaba súper mojado, pero de todas maneras es una ruta increíble.
Finalmente, el último pegue de esta temporada fue ir a la Torre Sur (de las Torres del Paine) con mi amigo José Chacho Navarro.