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NEVADO DE CACHI

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Ficha Resumen
PaísArgentina, Provincia de Salta
SectorPuna
Ciudad más cercanaSalta
Altitud6380 m. IGN
Primera ascensión1950.
Rvdo. Oliviero Pelicelli (IT), Dr. Arne Hoygaard (NO) y Tte. Primero Pedro M. Di Pasquo (AR)
CoordenadasLat: -24° 55' 54.8" (WGS 84)
Lon: -66° 23' 25.1"
Características del cerro
Excursiones cercanas

Presentación

El nevado de Cachi y su punto más elevado, el cerro El Libertador, se ubica al extremo sur de la cordillera oriental, una larga faja que comprende la cordillera oriental de Perú y las cordilleras orientales y central de Bolivia. La montaña separa una geografía extremadamente cambiante y compleja. En corta distancia, pasa de la llanura chaco-pampeana y las selváticas sierras subandinas, a los altos cordones de la cordillera oriental y la altiplanicie puneña con sus inmensos volcanes fronterizos (Llullaillaco, Socompa, etc.). Mientras que la ladera oeste de la montaña se eleva sobre esta altiplanicie, la vertiente este desciende en forma abrupta –3400m en 14km- hacia los valles calchaquíes.

Historia

El nevado permite repasar la historia geológica de este tipo de montañas. Si bien relativamente reciente, se compone de rocas - en las quebradas afloran metamórficas y en las alturas graníticas- extraordinariamente antiguas (precámbrico). Lo que hoy se observa como una elevación montañosa, corresponde, según el geólogo Ricardo Alonso, a un “gigantesco bloque tectónico elevado durante los movimientos que formaron los Andes”. Aquello significa que presiones laterales (oeste-este) hicieron que una porción de la corteza terrestre de kilómetros de espesor, se deslizara hacia arriba sobre zonas de fractura llamadas “fallas”, generando una zona alta de dirección norte-sur conocida como cordón Cachi-Palermo.

Pero el coloso no emergió entre las llanuras de un día para otro, ese modo de pensar fue el que dominó mucho tiempo la interpretación de los paisajes que se consideraban originados en catástrofes únicas y rápidas que labraban formas que luego permanecían invariables. La geología fue capaz de explicar no solo que el paisaje siempre estaba cambiando, sino que normalmente lo hacía tan despacio que en su corta existencia los humanos eran incapaces de advertirlo. Así que grandes rasgos como el nevado de Cachi solo podían ser resultado de la acumulación de pequeños cambios durante mucho tiempo. A medida que la tierra elevaba las antiguas masas rocosas, el frío, la gravedad, el viento, el agua líquida y sólida, sustraían rocas a la montaña en formación y la arrastraban lejos, a veces más allá del horizonte. Laderas uniformes se socavaban delimitando los embriones de valles y quebradas. Como un escultor poderoso, obedeciendo a las particulares leyes de la materia y la energía, la erosión retrabajaba las toscas y uniformes masas emergidas del interior de la tierra, quitaba las capas más blandas, descubriendo poco a poco las cumbres y valles que hoy se ascienden.

El hielo terminó de dar la apariencia actual y tal vez, en el ocaso de los glaciares, las laderas fueron recibiendo a los “antiguos” moradores humanos que levantaban la vista y veían la misma montaña que hoy escalamos, con una diferencia “dramática”: tal vez para nuestros ancestros el nevado de Cachi presentaba un aspecto parecido a la cordillera Real de Bolivia, laderas cubiertas de glaciares que descendían por largos valles con poderosos arroyos. En los últimos milenios los hielos desaparecieron, los precipicios fueron disimulados bajo densas capas de roca arrancada a la montaña por el crioclastismo (fractura de la roca por repetido congelamiento y descongelamiento de la humedad) y las morenas transformadas en notables glaciares de escombro. No obstante las huellas del hielo permanecen: valles en forma de “U”, notables circos, algunos “horn”(*), rocas aborregadas, acanalados y estrías.

Toponimia y primeros ascensos

El nevado de Cachi era llamado antiguamente Pulares, debido a la tribu de este nombre que poblaba sus laderas, una de las más aguerridas entre los luchadores pobladores del valle Calchaquí. El estudioso Roberto Vitry afirma que son muy pocas las voces de la lengua cacana que llegaron a la actualidad. Uno de ellos es cachi (kak-chi). Juanito Fadel afirma que esta voz significa “peñón solitario” y que el espíritu del pueblo lo poetizó llamándolo “el blanco peñón de la soledad”, que también podría ser “peñón solitario” o “peñón frío”.

En 1950 se acercó a la montaña un grupo pintoresco pero típico en el andinismo del noroeste argentino: el Rvdo. Padre Franciscano Oliviero Pelicelli, “portador de una cruz”, el médico noruego Dr. Arne Hoygaard - “que creyendo que le serían útiles llevó los esquíes”- y el Tte. Primero Pedro M. Di Pasquo que “vestía las inconfundibles ropas del militar”. La noche del 14 de febrero, luchando contra el clima y la nieve profunda, llegaron al punto más alto del nevado de Cachi, bautizando la cima “ El Libertador” en recuerdo del centenario del fallecimiento del General José de San Martín.

A comienzos de 1980 se integró definitivamente a la historia de la montaña el que en aquel entonces era un muchacho salteño de 14 años. Christian Vitry y sus compañeros exploraron el cerro por todos los puntos cardinales, ascendiendo y dando nombre a la casi decena de cumbres del nevado, los cerros Meléndez o La Hoyada de 6150m, Hoygaard de 6100m, San Miguel de Palermo de 6000m, Pellicelli de 6000m, Pilar de las Pailas de 5960m, Di Pasquo de 5400m, Peñón Blanco de 5400m y La Pirámide 5300m. Profesor de Geografía y licenciado en Antropología, es autor de la obra “El Nevado de Cachi”, indispensable para quienes recorren la zona.

Clima

La región se encuentra dentro del clima continental, humedad ínfima, gran amplitud térmica, inviernos extremadamente fríos (se constatan temperaturas mínimas de -30°C a 4000m). La distribución de la escasa precipitación – 200mm a 400mm que tienden a descargarse entre diciembre y marzo- tiene cierta irregularidad; la cara oeste es más seca, lo que es atribuido a que las masas de aire húmedas que provienen del este descargan en la misma montaña. Que esa situación se haya mantenido desde hace bastante tiempo habría motivado que la erosión glaciar sea más importante hacia los valles calchaquíes (este).

Debido a que con mayor altitud disminuye la temperatura y cambia el nivel de precipitación, hay variaciones climáticas importantes en distancias escasas. En los valles calchaquíes “la luminosidad solar es mayor, características que son de gran importancia para la maduración de la vid y el secado de pimiento, dos productos básicos de la economía regional” (Vitry).

Cuestiones técnicas y posibles acercamientos

Ninguna de las vías de ascenso a la montaña es técnica, aunque las caminatas pueden empinarse en antiguos circos glaciares (por ejemplo en el anfiteatro Khün, en la cabecera de la quebrada de las Pailas). No obstante se debe tener precaución en planchones de nieve, porque suelen estar helados y un deslizamiento, aun en pendientes bajas, tiende a velocidades próximas a la de caída libre. Debe encararse el ascenso con crampones y piqueta, de otro modo, será indispensable hacer largos rodeos para no pisar la superficie helada.

Se puede acceder a la montaña desde el suroeste, partiendo del legendario poblado de Luracatao a 2800m, por el mismo valle del río homónimo, sembrado de ruinas indígenas de los luracaes - antiguos moradores de estas tierras -, pudiendo culminarse el ascenso por la quebrada La Hoyada o por el puesto El Tolar.

Directamente desde el sur, en un trayecto groseramente paralelo al anterior, se puede remontar la quebrada de Las Cuevas. Para ello, hay que partir desde el pueblo de Cachi pasando por Cachi Adentro hasta llegar el segundo día al Rincón de las Minas. Es ruta es considerada por Vitry como la normal. La ruta sureste parte también desde Cachi hasta sobrepasar Las Pailas e ingresar en la quebrada, un “antigal” de especiales características porque aparentemente los españoles no estuvieron en este sitio, antiguamente habitado por los chicoanas y pulares. Sobre los 4000m la bella quebrada toma franco rumbo oeste hasta el “anfiteatro Kühn”, que luego de una larga jornada permite llegar a la cumbre El Libertador. Vitry considera que esta vía, por razones estéticas y deportivas, es la que más atractivos ofrece.

Desde el noreste se puede viajar a la finca de Palermo Oeste, y desde allí hacia el oeste por el río de las Conchas superando el abra del Menhir, un portezuelo utilizado ancestralmente por los arrieros, caracterizado por un monolito de roca cuyo establecimiento se ha perdido en los tiempos. Vitry menciona también una posibilidad de ascenso directamente por la cara norte, que tiene 1000m de desnivel pudiendo ingresar por la ruta mencionada en el párrafo anterior o por la quebrada de Luracatao.

Prevención

Como en la mayor parte de los ascensos del noroeste argentino, el andinista encuentra una montaña plagada de rastros ancestrales. Amén de la legislación que pena la extracción de materiales arqueológicos sin autorización, Christian Vitry recalca que deben dejarse intactos los lugares, no remover las rocas ni hacer excavaciones para no alterar los sitios arqueológicos, solo fotografiar.

Nota
(*) Es una montaña que ha sido modificada por la acción del hielo y la intemperie durante las glaciaciones, lo que le ha dado la forma de un pico piramidal.

Referencias

  • Alexander C.S., Kramer F.L., Patton, C.P (1986) ”Curso de geografía Física“
  • Dr. Turner, Juan Carlos M. (1964) ”Descripción Geológica de la Hoja 7c. Nevado de Cachi”. Boletín 99 D.N.de Industria y Minería.
  • Fadel, José (2007)”Mi amiga la montaña”. Segunda edición 30 años después. Palloni Ediciones. 
  • Lutgens, Frederick K. y Tarbuck, Edward J. (2006) ”Ciencias de la Tierra”
  • Vitry, Christian (2000) ”El Nevado de Cachi”. 2da. Edición Ampliada y Corregida. Gofica Editora.
  • Vitry, Christian, Artículos sobre arquelogía: El Nevado de Cachi.