Ficha Resumen

Información general

Volcán Llullaillaco

Acceso libre

Ubicación: Chile, Región de Antofagasta
Argentina, Provincia de Salta

Sector: Paso Socompa

Ciudad más cercana: San Pedro de Atacama

Altitud:

6739 m. IGM Chile
6739 m. IGN Argentina

Año Primera ascensión: 1952

Primeros ascensionistas:

Bión González (CL) y Juan Harseim (CL) (primer ascenso deportivo)

Coordenadas:

Lat: -24° 43' 11.9" (WGS 84)
Lon: -68° 32' 11.9"

Alta Montaña

Ascenso precolombino

Área protegida

Volcán

Libro de cumbre

Rutas

Ruta

Dificultad

Montaña

Volcán Llullaillaco (6739 m.)

Autor: Michael Cantzler

Rutas: Normal Cara Norte

Publicado el 24/04/2002

Actualizado el 22/04/2020

Presentación

El volcán Llullaillaco, que en lengua aimara significa "agua caliente" ( lloclla:caliente y yacu: agua), se encuentra ubicado entre la Provincia de Salta y la Región de Antofagasta, en la frontera de Argentina con Chile, dentro de los márgenes del parque nacional homónimo de este último país. A pesar de ser el tercer cerro más alto de Chile, es muy poco visitado debido al difícil acceso y a la existencia de campos minados en sus alrededores. Es el clásico volcán de la Puna de Atacama, con grandes acarreos de ceniza y rocas, varios planchones de nieve, e incluso pequeños glaciares debido al intenso frío.


Los alrededores son muy hermosos, destacando los pequeños arroyos que escurren entre bofedales y coironales en las quebradas. Se pueden divisar guanacos, burros y una que otra ave. Existen dos rutas de ascensión por Chile bastante obvias y que no requieren de escalada de ningún tipo, salvo algunos pasos muy sencillos al llegar a la cumbre. La ruta norte permite llegar a los 4600m en vehículo mientras que la sur permite llegar a unos 5000m. En ambas es preciso cruzar grandes neveros con nieve dura, por lo que se recomienda llevar crampones y piolet de marcha.


Sobre la condición de volcán del Llullaillaco, este corresponde a un estratovolcán. Existen erupciones registradas en los años 1854, 1866 y 1877. Desde entonces no se ha registrado actividad volcánica. Además, es el segundo volcán activo más alto del mundo, precedido sólo por el Ojos del Salado.

 

La primera ascensión deportiva a este volcán fue realizada el 1 de diciembre de 1952 por los chilenos Bión González y Juan Harseim, del Club Andino de Chile (CACH). Se aproximaron desde la localidad de Socompa, por la quebrada de Zorritas, donde instalaron su campo base junto a una mina abandonada de azufre. Al llegar a la cumbre encontraron un atado de leña y unas piedras dispuestas a modo de pirca precaria, tal como acostumbraban los antiguos indígenas. Al regresar a Santiago Juan Harseim le señala a González que al colocar la caja metálica con los testimonios en un grieta de la cumbre, le había parecido ver en el fondo un trozo de cuero (*).

 

Al mismo tiempo que González y Harseim realizaban la ascensión del cerro, también lo intentaba un grupo de argentino liderados por Rudolf Dangl quienes no tuvieron éxito en su empresa. En 1953 hubo otro intento por argentinos, esta vez se trató de Josko Cvitanic, Guillermo Porna, Francisco Solana, Carlos Petigniani y Ponce de León, quienes tampoco lograron cumplir con su objetivo. Otros argentinos volvieron a insisitr un mes más tarde intentando repetir la ruta del primer ascenso, pero José Fadel, Guido Ornas y Pablo García también fallaron en su intento.

 

Un mes más tarde, en marzo de 1953 una expedición alemana se cruzó con este último grupo de argentinos en su camino al cerro. El grupo liderado por el ex aviador Hans Ulrich Rudel y del que también formaban parte Rudolf Dangl y Karl Morghen consiguió el segundo ascenso del Llullaillaco y el primero por el canalón Sur. Probablemente motivado por la leyenda del tesoro inca que se encontraría en el cerro, Rudel, que usaba una pierna ortopédica después de haber perdido la suya en la guerra, ascendió en dos ocasiones más el Llullaillaco en diciembre de 1953 y luego en enero de 1954. Lo hizo repitiendo la misma ruta. En la segunda de estas expediciones el Llullaillaco cobró su primera víctima, Erwin Neubert y por primera vez dos argentinos, Hugo de Vega y Miguel Saleme Villafañe, ascendieron a la cumbre.

 

En diciembre de 1954 el chileno Diego Alonso Osses asciende el Llullaillaco por una nueva ruta. También atraido por las leyendas sobre tesoros escondidos, Osses sube en dos ocasiones más.

 

En 1994 Robert Villarreal ascendió una de las cumbres secundarias del Llullaillaco en lo que él llamó primer ascenso a la cumbre Noroeste (6561m). No hay antecedentes de ascensos a la cumbre Suroeste (6456m).

 

Los Niños del Llullaillaco

 

El hallazgo de González y Harseim no pasó inadvertido. Durante los próximos años se sucedieron varias expediciones con fines arqueológicos. En 1953 Hans Ulrich Rudel, descubre construcciones sobre la cara norte a 5500m. En 1955 Jossin y Ravizza encontraron a 6300m vigas de quiscos, como también una habitación derruida a 6650m. En 1956, a 6600m, Rebitsch desenterró cerámica y restos de choclos. En 1961, Rebitsch y Díaz excavaron otras habitaciones, que seguramente era de la aldea encontrada en 1955.

 

En los años siguientes los descubrimientos continuaron periódicamente a lo largo y ancho de toda la montaña. El arqueólogo de montaña estadounidense Johan Reinhard, que había estudiado y recorrido minuciosamente el volcán durante la década de 1980, plantea a modo de hipótesis la posible existencia de ofrendas humanas en la cima. Tal suposición fue confirmada en marzo de 1999, cuando un equipo liderado por el mismo Reinhard y financiada por la National Geographic Society, ubica en la cima del volcán tres cuerpos de niños congelados con un hermoso y rico ajuar funerario que databa de aprox. 500 años de antigüedad. Los hallazgos correspondían a una adolescente de 15 años (conocida como La Doncella), una niña de unos 6 años (la Niña del Rayo) y un niño de 7 años.


Tales descubrimientos hacen del Llullaillaco el sitio arquelógico más alto del mundo y significa que, por varios siglos, los incas mantuvieron el récord de la mayor altura alcanzada por un ser humano.

 

Nota

(*) Hay algunos que sugieren que no solo los incas, hace más de 500 años, ascendieron antes que González y Harsein a la cumbre; sino también los llamados “huaqueros” o buscadores de "huacas", tesoros incaicos enterrados en las altas cumbres andinas. Bajo ese contexto, los miembros de la cordada del CACH serían los primeros ascensionistas reconocidos y no anónimos de nuestra era .

 

Referencias