El Aconcagua es la montaña más alta de Los Andes; su cumbre es el punto más alto del Hemisferio Sur; de los seismiles que lo rodean, ninguno se le compara en altura como para crear dudas; sus glaciares se ven desde la bahía de Valparaíso en Chile y desde Mendoza; su fisonomía desordenada y abultada es notoria. De ninguna forma puede este enorme cerro pasar desapercibido.
Por el norte es seco y abundante en acarreos y pedregales, y de figura muy amorfa. Por el Oeste tiene forma triangular, siendo muy rocoso y de pendiente abrupta. La roca no es buena por este lado y pocos intentan subir por esta vertiente. Por el Este también tiene la figura clásica de un cerro triangular, aunque adornado por el glaciar de Polacos. Por el sur es simplemente imponente: una pared con más de 3000m de desnivel desde su base, profusa en glaciares y
seracs que la mantienen siempre blanca. La cara sur intimida y es, las más de las veces, espeluznante.
Origen del nombreSobre el nombre hay varias teorías:
La primera es la que apoya el origen quechua. Según ésta, Aconcagua vendría de las palabras quechuas
acco (“arena”) y
qhawaq (“centinela” o “vigía”), por lo que podría interpretarse como “Centinela del arenal”. Se ha popularizado el significado de "Centinela de piedra", pero no hay tanta evidencia de esta traducción.
Otra interpretación plantea un origen aymara, en el que
hanko significa “blanco” y
cahua puede interpretarse como “fin del pueblo” o como parte de expresiones relacionadas con una “túnica blanca”, lo que podría aludir a una montaña nevada visible a gran distancia.
También se ha propuesto una interpretación vinculada a antiguas tradiciones religiosas andinas, según la cual el nombre podría entenderse como “el centinela que mira o adora al dios Con”, divinidad asociada a la costa y al desierto en el mundo andino prehispánico.
Por último, algunos sostienen que la palabra "Aconcagua" viene del mapudungun "
Aconcahue", que significa
"que viene del otro lado", refiriéndose al río homónimo que llega al Pacífico. Sin embargo, ningún curso de agua proveniente del Aconcagua escurre hacia este océano.
Algunas investigaciones sugieren, además, que el topónimo habría nacido asociado al valle o al río Aconcagua (Chile), extendiéndose después a toda la cuenca y finalmente al cerro. En cuanto al registro escrito más antiguo que nombra específicamente a la montaña (y no solo a la región o el río), algunas fuentes indican que fueron los oficiales del Beagle, bajo el mando de
Robert FitzRoy, junto con
Charles Darwin, quienes en 1835 dejaron la primera referencia documentada, además de realizar su primera medición conocida: mediante triangulaciones hechas desde las colinas de Valparaíso, calcularon su altura en unos 6900m (23.000 pies), cifra que Darwin registró en sus notas del 23 de julio de 1835, durante el viaje del Beagle por Chile entre 1832 y 1835.
¿Aconcagua chileno? El cerro no tiene ninguna piedra en territorio chileno, como muchos creen. Se encuentra íntegramente en Argentina, como parte del
Parque Provincial Aconcagua, una de las 11 Reservas Naturales que forman el Sistema de Áreas Naturales Protegidas de la Provincia cuyana de Mendoza. Como se mencionó más arriba, ningún curso de agua del cerro llega al Pacífico. Con ello, no se aplica la condición necesaria de límite, sobre la división de las aguas, según los tratados. Como puede verse en la foto principal, un valle entero (quebrada de Matienzo) antecede la mole, si se le observa desde Chile en dirección oeste-este. El extenso parque del Aconcagua (cerca de 71.000 hectáreas) se encuentra perfectamente resguardado y administrado, cosa que se refleja en los precios que hay que pagar para visitarlo.
¿Aconcagua volcán? Por mucho tiempo se creyó que el Aconcagua era un volcán. Un observador inglés erróneamente confundió una tormenta eléctrica con una erupción volcánica. El receptor del relato era ni más ni menos que
Charles Darwin, que divulgó la idea de que era un volcán. Estudios recientes señalan que el Aconcagua corresponde a la ladera sur de un volcán activo, pero hace más de 10 millones de años.
Aconcagua y Darwin Entre 1832 y 1835, el sabio autor de la "Evolución de las Especies",
Charles Darwin, recorrió gran parte del territorio chileno, como parte del renombrado periplo del Beagle.
Darwin cruzó dos veces la Cordillera de los Andes en su parte central (una de ida, desde Chile a Argentina, por el
paso Piuquenes; otra de vuelta, desde Argentina hacia Chile, por Uspallata).
De la gran mole escribió: "Esa inmensa masa irregular alcanza una altitud más considerable que el
Chimborazo, porque según las triangulaciones hechas por los oficiales del Beagle, alcanza una altitud de 23.000 pies (6900m)" (23 de julio de 1835, desde las colinas de Valparaíso).
En otra parte: "En la cordillera de Chile Central, creo que el límite de de las nieves varía mucho en altura según los veranos. Se me ha asegurado que durante un estío muy largo y seco, toda la nieve del Aconcagua desapareció, aunque esta montaña adquiere la altitud prodigiosa de 6900m. Es probable que a tan grande altitud, más que fundirse, se evapore."
La Momia del Aconcagua (o "Niño del Aconcagua")En el contexto de la conmemoración de los 50 años del Club Andinista Mendoza, el 8 de enero de 1985, un grupo de mendocinos abría una nueva ruta hacia la cumbre Sur del Aconcagua: ascendiendo por la quebrada del Sargento Mass para conectar con la ruta Marmillod-Grajales. Al llegar a la pared de la
Pirámide (un plano inclinado) y subir algunos metros, se toparon con unas pircas (5300m); al explorarlas, descubrieron casi por casualidad el cuerpo momificado de un niño inca de entre 7 y 8 años. Los estudios posteriores, liderados por el arqueólogo Juan Schobinger, determinaron que se trataba de una ofrenda ritual (capacocha) realizada hacia el año 1500, en la que se sacrificaba a niños considerados puros para honrar a los dioses de la montaña. Gracias al frío y la sequedad extrema de la altura, el cuerpo se conservó de forma natural en un estado excepcional, junto a un ajuar ceremonial de estatuillas de oro y plata y finos textiles. Es uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de Sudamérica, y en 2025, a 40 años de su descubrimiento, comenzó su traslado desde el CONICET hacia un santuario que se construirá en la propia montaña, en el sitio donde fue hallado.
Hitos del Aconcagua
Mitos y realidades El Aconcagua es un cerro muy conocido. Cada año lo visitan más de 4000 personas que provienen de todo el mundo, en su mayoría extranjeros de Europa y Estados Unidos (el año 2003 año, en la temporada alta lo visitaron cerca de 6000 personas.) Es la cumbre más alta del continente americano, y por lo tanto, es cerro obligado para la publicitada carrera de las siete cumbres (un invento de un multimillonario texano llamado
Dick Bass, quien no halló mejor forma para trascender que subir cada una de las cumbres más altas de los 7 continentes). Todo esto lo hace un cerro con muchas historias. Algunas ciertas, otras no tanto. Fantasmas hay muchos, por ejemplo, dados las numerosas tragedias ocurridas. Se sabe de un arriero que llegó a la cumbre montado sobre su "macho" (nombre que usan los arrieros para referirse al mular que es macho); otros se han lanzado en alas delta desde la cumbre; es famoso el chileno
Luis Andaur (el “Loquito Andaur”), que subió el cerro con su bicicleta al hombro para luego descenderlo desde su cumbre hasta la salida del parque.
A todo esto hay que agregar a los buenos poetas de la argentinidad que aderezan los cuentos con fantasías impresionantes. No extraña entonces que el boletín informativo oficial se refiera al cerro como "un pequeño ocho mil". Otros más fanáticos afirman que producto de supuestos levantamientos de placas telúricas, el Aconcagua subiría por lo menos 2cm al año (4000 años para llegar a ser un 7000). ¿Los 2 mágicos cm anuales compensarán la pérdida de altura producto del viento, el derretimiento de las nieves y las piedras que bajan los buenos chilenos con la esperanza de que algún día el
Ojos del Salado supere la altura del Aconcagua?
Una expedición al Aconcagua es una aventura muy difícil de olvidar.
Referencias