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Columna: Cajón del Maipo: una ventana al pasado

Rodrigo Orrego

Publicado el 03/03/2016

Desde tiempos inmemorables, los seres humanos nos hemos cuestionado cada cosa que nuestros sentidos nos permiten percibir y que nuestra mente no encuentra razón alguna para explicarlo, creando teorías y propuestas que intentan explicarlas, muchísimas veces descabelladas.

Una pregunta que me hacía desde pequeño y que, de cierta forma, me motivó a estudiar geología y hacerla parte de mi vida, era como era posible encontrar fósiles marinos en sitios tan alejados del mar, como lo es la Cordillera de los Andes. Esta misma pregunta, se la hizo muchos siglos antes, el gran Aristóteles, obviamente observando su propio entorno en la Antigua Grecia, argumentando que la presencia de fósiles marinos en las rocas se debía a una “curiosidad de la naturaleza”. 

Por su parte, el erudito italiano Leonardo Da Vinci quiso explicar de otra manera la existencia de estos fósiles, planteando que su existencia se debía a ingresiones, periódicas, del mar hacia el continente. 

Este fenómeno ha motivado a diversos autores, entre ellos, los geólogos O. Gonzalez, Lajos Biró, y más recientemente, Christian Salazar, a realizarse la siguiente pregunta ¿Qué nos indica la presencia de fósiles en zonas tan alejadas del mar? Sus ansias de conocimiento no han quedado ahí, preguntándose también de acuerdo a los fósiles que se han encontrado, ¿Cómo fue esta zona cuando estos organismos poblaban la Tierra? ó ¿Qué nos indica la presencia de un fósil determinado? 

De esta forma, los geólogos nos hemos visto obligados a dejar las comodidades del hogar, para explorar y estudiar tales fósiles, así como las rocas en que éstos se encuentran, con el fin de buscar las respuestas a nuestras interrogantes.

 Fósil en el valle del Arenas, en el sector de la laguna de Rubillas, diedro del Mai. Juan Cristóbal Hurtado

 

 

Así, inicialmente O.González en el año 1963, recorrió el Cajón del Maipo observando las rocas bajo una visión geológica, encontrando, específicamente en el sector de la Quebrada Lo Valdés, rocas sedimentarias con abundantes fósiles marinos, pertenecientes a la Formación Lo Valdés (nombre técnico que se utiliza para agrupar ciertas rocas según diversos criterios geológicos optimizando el entendimiento general dentro de la comunidad científica). 

Este tipo de roca (roca sedimentaria), es formada por la acumulación de sedimentos provenientes de la erosión y transporte de rocas preexistentes, por la acumulación de restos orgánicos, o bien, por la precipitación de diferentes sustancias, como carbonato o sulfato, que se encuentran suspendidas en el agua. Si bien, el origen de las rocas sedimentarias puede ser tanto continental como marino, la presencia de fósiles marinos nos sugiere pensar que los sedimentos que originaron estas rocas se depositaron bajo una capa de agua, limitándonos a la génesis marina.

Por otro lado, dentro de los fósiles encontrados por científicos que dedican su tiempo a estudiar esta materia, se tienen mayoritariamente, amonites, los cuales son moluscos ancestros de los actuales pulpos, fragmentos de ostras, equinodermos o también llamados “erizos de mar”, esponjas marinas, gusanos de mar, corales, entre muchos otros organismos marinos. 

Ahora bien, el estudio de estos fósiles no sólo nos sugieren un determinado ambiente del pasado, como se mostrará más adelante, sino también nos indican una edad determinada, que en base a estudios paleontológicos recientes llevados a cabo por el Dr. Christian Salazar, se acota a un rango de 152 a 129 millones de años atrás. Es decir, los sedimentos que formaron estas rocas se depositaron entre el fin del período Jurásico y mediados del período Cretácico, justamente cuando los dinosaurios dominaban la Tierra.

Gracias al avance de la tecnología, se han llevado a cabo análisis más detallados de estas rocas, pudiendo determinar casi sin rango de error, la composición de ellas. De esta forma, se tiene certeza hoy en día que las rocas encontradas en la zona estudiada, son rocas netamente marinas con un alto porcentaje de carbonato, pudiéndose observar variaciones en el tamaño de grano a medida que se observan rocas más jóvenes, pertenecientes a la formación estudiada.

Haciendo un paralelo con la dinámica de los océanos actuales, podemos darnos cuenta que la variación del tamaño de grano en las rocas, va de la mano con la variación de la profunidad del mar. Por ejemplo, si se toman muestras de sedimento a grandes profundidades, nos daremos cuenta que el tamaño de grano es mucho más pequeño que si muestreáramos sedimento a 5 m de profundidad. Esto mismo, queda plasmado en las rocas, pudiendo observar variaciones del tamaño de grano a medida que observamos rocas más jóvenes, adjudicando este hecho a variaciones del nivel del mar durante el período de 152 a 129 millones de años.

Junto con esto, el hecho de que las rocas presenten altos niveles de carbonato nos ayuda a dilucidar qué tipo de mar teníamos en el pasado. Con el mismo proceder anterior, si observamos la dinámica actual del planeta, podemos darnos cuenta que las condiciones actuales para la formación de carbonato es muy restringida, limitándose a mares cálidos de poca profundidad en latitudes subtropicales a tropicales, en los cuales la diversidad y abundancia de organismos es notable, ya que a la larga, estos organismos, o también la destrucción de ellos, son la fuente principal de carbonato. Si lleváramos esta idea al presente, sería más o menos lo que ocurre en las costas de Bahamas o de Golfo Pérsico, donde la biodiversidad marina es inmensa, teniéndose arrecifes coralinos, cangrejos, peces, moluscos entre muchos otros organismos, junto con la depositación continua de carbonatos.

La extensión de este mar, es algo que los cientificos también han dedicado de su tiempo a entender, existiendo un acuerdo generalizado en que durante este período de tiempo, aquella franja longitudinal en donde hoy se encuentra la Quebrada lo Valdés, se encontraba bajo el mar desde el Norte de Chile hasta el Sur de nuestro país, más o menos hasta donde hoy se encuentra ubicada la localidad de Neuquén en el territorio argentino. Este hecho, es validado por el hallazgo de rocas con similares características y de la misma edad, en las cercanías de los lugares anteriormente mencionados.

Ahora bien, la extensión lateral de esta ingresión marina sobrepasa los límites de Chile hacia el Este, llegando hasta provincias como Mendoza y hacia el Oeste se ve restringido por una arco de islas volcánicas situada en algún lugar entre la Cordillera de la Costa y el arco volcánico actual, posiblemente, en lo que es hoy Santiago. Este hecho, también es comprobable mediante la presencia de rocas volcánicas, de edad similar a los sedimentos depositados en el fondo marino, sugiriendo la depositación conjunta de ambos por lo que es imperante la presencia de una cadena volcánica en las cercanías de este mar. Lo anterior, se evidencia en las cercanías de la ciudad de Copiapó, pero a grandes rasgos es totalmente correlacionable con lo que se tenía en el Cajón del Maipo en aquel entonces.

En definitiva, la presencia de rocas sedimentarias marinas en el área de la Quebrada Lo Valdés, nos indica la presencia de un mar, somero, debido al tipo de biodiversidad encontrada y a las características de las rocas analizadas, restringido lateralmente por un arco de islas volcánicas.

Ahora bien, tal como nuestro entendimiento nos permite dilucidar lo que se tenía hace millones de años en lo que hoy es la Cordillera de los Andes, nos quedan varias interrogantes dando vuelta en nuestra cabeza. Algunas de ellas, sería por ejemplo, ¿Cómo estas rocas marinas alcanzaron alturas tan altas como 3.600 metros sobre el nivel del mar?, o bien, ¿Qué sucedió con aquel ecosistema en el que vivían millones de organismos? O tal vez, conociendo esta nueva información y al darnos cuenta que la Tierra es un ser dinámico, nos preguntamos ¿Qué se tenía antes de este mar somero?

Nuestro ímpetu de cuestionarnos todo jamás se acabará, así como tampoco lo harán las ganas de trabajar para darles respuesta.

 

Las opiniones que se manifiestan en este artículo son personales y no representan necesariamente la visión del equipo de Andeshandbook sobre este tema. Puedes leer más sobre este punto en el descargo de responsabilidad de este blog.

Rodrigo Orrego

Geólogo de la Universidad de Concepción en proceso de titulación. Aficionado del fútbol, trekkero y amante del Cajón del Maipo, lugar en el que actualmente realiza estudios geológicos y paleontológicos en el marco de un importante proyecto Fondecyt.

COMENTARIOS
Eduardo Garay

05/03/2016

Estimado Rodrigo: Excelente artículo que permite difundir y enseñar sobre el pasado paleontológico de Chile y en particular de la zona central siendo la Formación Lo Valdés el yacimiento de fósiles marinos más importante de Chile Central y vestigio de la vida marina que existió en uno de los mares interiores que se desarrolló sobre las cuencas andinas del período geológico Jurásico tardío y Cretácico temprano y que actualmente corresponde a la geografía de la Cordillera de Los Andes. Como aficionado a los temas paleontológicos puedo agregar que en otros sectores del alto Cajón del Maipo también se encuentran restos y evidencias fósiles de dicho período geológico, destacando lugares cercanos a Lo Valdés como son el Valle de Morales (sector de acarreos oeste del cerro Rubillas sobre la cota 3000m), Cajón del Morado y Cajón del Arenas con presencia de grandes ammonites, Valle del río Colina y más al norte en el área de las Termas del Plomo destacan rocas fósiles con incrustaciones de ostras en el Valle del río Yeso. El patrimonio paleontológico de Lo Valdés es una puerta abierta al conocimiento ya que sus fósiles nos cuentan sobre la historia de los reinos animal y vegetal millones de años antes de la existencia de los seres humanos y así contribuir al conocimiento del origen de la vida sobre la tierra. Eduardo Garay


Paulo Cox

07/03/2016

Sería interesante que el autor compartiera las citas para hacer seguimiento a los trabajos de investigación mencionados (Christian Salazar?... de qué año es su trabajo más reciente?). Excelente artículo, interesante. Bueno saber que hay investigación al respecto. Dos interrogantes a propósito del artículo.. de dónde viene el nombre "Lo Valdés" (algún arriero del lugar...?). Y respecto al asunto mismo: qué hay de la hipótesis Darwiniana de que en lugar que el mar haya cubierto montañas existentes, haya habido un levantamiento de estas últimas que dejaron al descubierto los vestigios de estos seres vivos. Saludos


Paulo Cox

07/03/2016

Otra duda que me surge es acerca de la magnitud de estas áreas. Se han cuantificado (en metros cuadrados) y clasificado estas áreas? con qué tipo de protección cuentan?


Rodrigo Orrego

10/03/2016

Muchas gracias Eduardo. Sobre lo que escribes, es importante mencionar, que al menos en las rocas de la Formación Lo Valdés, no se encuentran fósiles vegetales, solo marinos. Éstas rocas no se acotan solo al área de Lo Valdés, sino a una extensa área N-S, que empieza mas menos unos kms. al norte de las Termas del Plomo y termina unos kilómetros al sur de Cruz de Piedra. Sin embargo, en el área del Cajón del Maipo si se pueden encontrar otros tipos de fósiles. Paulo, sobre las citas, el último trabajo de C. Salazar se titula "REDEFINITION, STRATIGRAPHY AND FACIES OF THE LO VALDE?S FORMATION (UPPER JURASSIC-LOWER CRETACEOUS) IN CENTRAL CHILE" es del año 2015. Si te interesa más el tema, dame tu correo y te envío la literatura correspondiente. Sobre tus interrogantes, la verdad, es que no sé quien le habrá dado el nombre de Lo Valdés. Y acerca la hipótesis que mencionas, es exactamente lo que explico en el trabajo. En ningún momento, el mar ascendió 2.000 m o más, y tapó la cordillera. Sino mas bien, ésta hace 149 Ma eran áreas relativamente bajas, las cuales por numerosos eventos tectónicos, probablemente, descendió aún mas permitiendo que el mar "entre" al continente". Luego, con los procesos tectónicos, el terreno comenzó a alzarse y evolucionar, formando la Cordillera tal como la conocemos ahora, con rocas marinas a elevadas altitudes. Las áreas con rocas marinas, en el Cajón del Maipo son bien extensas, abarcando miles de Km2. Y si nos ampliamos a Chile, las áreas aumentan considerablemente, ya que en aquel tiempo, el mar cubrió practicamente todo Chile de N-S, a excepción de la Cordillera que existía en ese entonces. (que por cierto, ahora no la vemos como tal). En sí, la protección de éstas áreas en nula, sin embargo existe una ley que obliga a las empresas a extraer todos los fósiles de las rocas, si es que llegasen a construir o perforar rocas con tales características. Tal como hoy en día lo hace Alto Maipo. Espero haber resuelto sus dudas, cualquier cosa me contactan nuevamente. Un abrazo! y gracias por su tiempo.


Eduardo Garay

10/03/2016

Estimados: En el siguiente link se accede al artículo "Evolución Geológica de Chile", el cual explica los procesos geológicos a los que se refiere Rodrigo y permite comprender como se formaron hace millones de años atrás los mares interiores de baja profundidad en una gran parte del actual territorio chileno andino: http://www.geologia.uchile.cl/wp-content/uploads/2014/03/Evoluci%C3%B3n-geol%C3%B3gica-de-Chile.pdf. Efectivamente en la Formación Lo Valdés y el área andina del Cajón del Maipo sus fósiles son solamente de origen marino. En un contexto global, los fósiles nos enseñan la historia de la vida animal y vegetal sobre la tierra. Las áreas paleontológicas de Chile están protegidas legalmente por la Ley de Monumentos Nacionales 17.288. ¿Es posible complementar el excelente artículo de Rodrigo con una foto panorámica de la Formación Lo Valdés?


Paulo Cox

11/03/2016

muchas gracias Rodrigo. me queda más claro. te enviaré por interno un correo para conocer el trabajo citado. felicitaciones de nuevo por tu investigación y por darla a conocer acá.


Cristian Donoso

11/03/2016

Algunos creen que Aristóteles basó su teoría de la "generación espontánea" en la observación de fósiles


Rodrigo Orrego

15/03/2016

Muchas gracias por los comentarios. La foto de la Formación Lo Valdés se la haré llegar a la encargada del blog para que edite el artículo. Saludos y nuevamente gracias por sus consejos y elogios.


Gabriel Grünenwald

28/02/2017

Excelente columna Rodrigo, explicas de forma sencilla la evolución paleogeográfica que ha sufrido el territorio chileno, evidenciado en los maravillosos Andes Centrales. Ojalá el conocimiento geológico que se tiene de esta zona, así como de otras, tuviese mayores plataformas para exponerlo. Creo que en particular, esta zona es visitada por muchas personas, desde turistas hasta montañistas, por lo que conocer el pasado geológico y los procesos que dieron origen a las cumbres visitadas las hace aun más hermosas. Saludos...