Parque RFK Manquehue

Desde el portezuelo hacia la cumbre, la cantidad de intervenciones disminuye visiblemente. El clásico sendero por la arista Este sigue siendo el mismo de siempre: empinado, resbaladizo, víctima visible de un fuerte proceso erosivo, y trepando siempre de forma directa hacia arriba, por la línea de máxima pendiente. Lo acompañan de forma intermitente varias huellas paralelas (a veces ortogonales) por donde subir, bajar y/o perderse.

 

Hace un par de meses fui a caminar al Manquehue, y al llegar a la cumbre me sorprendió la instalación de algunas bancas que sin duda son un aporte en pos de hacer de la cima un espacio más ameno. Al bajar, ya cerca del auto, vi que también se construyó una especie de “sede social” (un techo y una terraza), lo cual me pareció poco necesario. Por último, me llamó muchísimo la atención que la señalética instalada a lo largo del sendero incluyera la presencia de logos de marcas. En particular, de las marcas Rockford, Columbia y Vivo de Carozzi.

 

Una excursionista me contó que una empresa llamada Outlife había asumido la administración del cerro y que lo habían convertido en un parque outdoor. Entonces, ¿si Outlife hizo todas estas mejoras en infraestructura–algunas indispensables a mi juicio, otras no tanto– por qué no llevaron a cabo la más necesaria que era mejorar el malogrado sendero que va desde el portezuelo hasta la cumbre?

 

Animado en principio por un cierto disgusto quise esclarecer las dudas y acudí directamente a la gente de la empresa responsable de la intervención. Les conté que mi intención era escribir un artículo para el blog de Andeshandbook en el que se diera cuenta a la comunidad de quiénes eran ellos y acerca de qué se trataba su proyecto en el cerro Manquehue. Ellos acogieron mi solicitud con interés y al poco tiempo Santiago Flores, Gerente de Operaciones de Outlife me recibió amablemente en su domicilio en dos ocasiones. A continuación presentaré los principales puntos que conversamos en Mayo de este año, en los cuales Santiago cuenta su visión acerca de la forma y el fondo de proyecto que quiere hacer del cerro Manquehue un parque natural.

 

AHB: ¿Qué es Outlife, cómo nace y para qué?

 

Outlife partió como una productora de eventos outdoor, pensando en meterse en algún minuto en el mundo de la administración de fundos, modelo que nos comenzó a cuajar hace poco. El primer piloto de parque fue Aguas Claras en Cachagua (2013) y desde el año pasado hay ciertos privados que entendieron que Aguas Claras está funcionando bien y se nos abrieron las puertas del Tricao en Santo Domingo (Enero 2015), del Durazno en La Dehesa (Junio 2015 ) y del cerro Manquehue (Noviembre 2015). Hoy somos una empresa donde trabajan 6 personas.

 

El Durazno fue un bikepark que armó la familia Matte junto con el corredor nacional Felipe Vásquez, pero hace tres años no tenían quién administrara este espacio, les faltaba un manejo integral que ordenara bien el lugar, que administrara a la comunidad -que es un gran tema- y también buscara instancias de financiamiento autónomo para que esta cuestión no fuera solo sacarle plata al dueño. Este es nuestro modelo.

 

AHB: En resumen, lo que hacen ustedes es: administrar espacios, a la gente que usa esos espacios y también los recursos que se necesitan para que esos espacios sigan existiendo en el tiempo.

 

Claro, ahora le estamos dando una segunda vuelta. Los espacios los entendemos como plataformas para hacer interactuar a la comunidad. Queremos que la relación entre la comunidad y los propietarios sea más activa, nosotros no estamos sólo manteniendo los senderos. Queremos ser una plataforma de integración de la comunidad outdoor. Vamos a comenzar a tener campañas educativas vinculadas a las marcas que nos auspician. Hoy día los parques son gratis, pero esto no quiere decir que la comunidad no debe poner de su parte. El usuario no tiene ninguna responsabilidad en este momento y queremos invitar a la comunidad a que sea parte de este proceso. El día de mañana puede que no sea Outlife sino la empresa de al lado pero de todas maneras nos interesa que crezca un modo de administrar los cerros que hay alrededor de Santiago y el día de mañana de Chile completo.

 

AHB: Los parques requieren financiamiento, ¿cómo llegaron a Rockford?

 

En algún minuto lo que se intentó fue levantar nuevos Parques Nacionales pero era súper difícil de manejar el proceso de trámites. Queríamos hacer una alianza con CONAF, juntarlos a ellos con el mundo privado, y en el privado encontrar financiamiento que también le sirviera a CONAF. Pero es súper difícil, es mucho más simple con privados.

Estos lugares son distintos a un campo normal que puedes encontrar en cualquier lado, la diferencia es que están al lado de centros urbanos y por eso la gente naturalmente los va a invadir. En otro lado es fácil decirle a alguien "está invadiendo propiedad privada, retírese", pero en estos casos hay mucha mucha gente, estos lugares tienen un uso y fin que no es lo que los propietarios querían originalmente, sino que son parques naturales por vocación. Cuando el privado entiende eso, te delega el problema. Lo que el privado quiere es orden, ¿cachai? Y que le respeten algunos requisitos que ellos ponen.

 

AHB: ¿Cuáles son los objetivos del proyecto de parques que tienen con Rockford?

 

Hablemos mejor de Forus, que es la empresa que administra Rockford, Columbia y Merrel, que son las tres marcas que están en los parques que nosotros trabajamos. Se suma Land Rover y Vivo de Carozzi. Todo nació con Forus, ellos entendieron que ellos estaban vendiendo ropa outdoor y que su cliente va a usar sus productos en algún lugar, y lo más natural es que esto sea en los cerros cerca de los centros urbanos. Una cosa es hacer marketing para comercializar la marca pero eso no quita que igual tienes que invertir en la plataforma donde los clientes van a ir a usar tus productos.

Forus entendió el 2.0, que hay que invertir en el largo plazo. Una cosa es ganar plata con lo que tu comercializas pero debes tenerle a ese mismo cliente una plataforma agradable, en buen estado, para que usen los productos. Y los hitos claves en Santiago son el Manquehue, el Durazno, Aguas de Ramón, Panul… ellos entendieron que si se dedican a vender nomás, nuestros hijos van a ir a un desierto y no al cerro que tenemos ahora, porque va a estar erosionado y echo bolsa por todos lados. Te enriqueciste por un período pero reventaste tu propio negocio en el largo plazo. Esa es la filosofía.

 

A mí me llama la atención el modelo con que funciona Outlife. Por un lado tienes propiedad privada, también hay una comunidad de usuarios que necesita espacios para recrearse y por último, privados -que son ustedes- que generan un link entre ambos de modo que esta relación sea sustentable en el tiempo.

 

Afuera hay otras cosas que funcionan bastante bien pero son realidades culturales distintas, la proporción de montañas privadas que tiene Chile es muchísimo más alta que la que hay en el resto del mundo. El volcán Tupungato tiene dueño hasta su cumbre, eso no existe en otros lados. Eso te da una plataforma de trabajo distinta a la que tienen, por ejemplo, en Canadá, donde la proporción de bienes nacionales de uso público es mucho más alta, y por otro lado la burocracia funciona distinto que acá. Yo veo que allá esto funciona, aquí no es tan fácil.

 

AHB: ¿Cuáles fueron los criterios para escoger los lugares donde actualmente tienen los parques?

 

Son lugares que reúnen varias condiciones. Primero, son muy bonitos, segundo, están pegados a centros urbanos y por lo tanto la gente los usa para recrearse. Los dueños de estos fundos nos han abierto las puertas. Por otro lado, el flujo de gente que acude a estos lugares nos permite recabar información con métrica, que puede ser valiosa para las marcas y así obtener el financiamiento para ordenarlos.

 

AHB: ¿Les han dicho que no alguna vez?

 

Sí, millones de veces. Mira, el Manquehue tiene varios propietarios, nosotros estamos solo donde los Rabat (Inmobiliaria Manquehue) que tienen 700 hectáreas, el cerro completo son 3000. En este minuto no tenemos las puertas abiertas de los otros campos, ni tampoco como financiar un trabajo en ellos.

 

AHB: En particular, ¿cuál fue el diagnóstico que hicieron de la situación en el cerro Manquehue que los llevó a perfilar el proyecto de parque del modo en que lo hicieron?

 

Por un lado están los puntos de entrada que concentran el flujo de gente, que además tiene un perfil determinado que tiene ciertos intereses, le gusta la naturaleza, etc. Otro tema es el desgaste del cerro, desde Vía Roja hasta la cima antes no existía un sendero sino que la gente transita por donde quiere.

Para los propietarios el problema es que ellos tienen un fundo que es invadido constantemente y ellos no tienen como resolverlo, no pueden poner un muro de Berlín. Por otro lado, también entienden que su bien privado tiene externalidades sociales muy buenas entonces no es llegar y cerrarlo nomás. El problema es que hay que hacerse cargo de esa administración, la cual cuesta plata. Nosotros llegamos a plantear una solución que se autofinanciaba, y eso nadie se lo había propuesto a los dueños.¿

 

AHB: ¿Cuál es el trato que tienen ustedes con los propietarios del fundo donde se emplaza el “Parque RKF Manquehue”?

 

Un arriendo del fundo, básicamente eso.

 

AHB: ¿Cómo ha sido el proceso de levantar el parque?

 

La intervención directa comenzó en octubre 2015. Desde entonces el proyecto ha sido paulatino. Los recursos siempre van a ser escasos. Lo primero fue construir un portal de entrada en Vía Roja y poner gente en la entrada a registrar a los visitantes e ir generando estadísticas. Ahí tenemos una especie de quincho donde un guía registra el ingreso de gente y atiende consultas a los visitantes. En esa entrada se comunica que el cerro es propiedad privada y que por eso los dueños tienen al menos el derecho de saber quién entra, además que se les dice que necesitamos que la comunidad nos ayude con el registro para levantar la información que necesitamos para que las marcas nos ayuden a financiar el proyecto.

 

Desde el principio se requería ordenar los flujos de visitantes. “A tal sendero se le van a hacer ciertas correcciones y será de trekking, tal sendero va a ser de mountain bike”, y así. Separamos los senderos para diluir el riesgo de accidente. En ciertos puntos hay miradores con un letrero que te dice “ud. Está aquí”, los senderos tienen balizas que lo marcan… Ahora el desafío es buscar las lucas para corregir el sendero mismo, el trazado. Hemos hecho cierre de huellas en desuso hasta el portezuelo, pero desde el portezuelo a la cima es otra historia.

 

AHB: ¿Ustedes calcularon la capacidad de carga que tiene el sendero principal?

 

La demanda la estamos midiendo ahora. Pero es difícil de estimar la capacidad de carga ya que es variable dependiendo de la cultura de los visitantes y de la infraestructura del sendero. No saco nada con tener un sendero de alta capacidad que cuesta 50 millones si la comunidad no responde, por otro lado si la comunidad responde y tiene cultura de cerro entonces la capacidad me sube. Esto es mucho más parecido al ParqueMet que al Provincia. El Manquehue ya no es montaña, es un parque Bicentenario con pendiente. El destino es ser un parque.

 

AHB: ¿Ahora están buscando financiamiento para continuar mejorando la infraestructura? ¿Cómo va terminar el proyecto? ¿Qué porcentaje llevan?

 

Lo concreto hoy es buscar el financiamiento que pague tener una huella atractiva, segura y sustentable para el medio ambiente, que vaya desde la vía Roja hasta la punta del Manquehue. ¿Cuánto cuesta esto? No son 50 millones, tampoco hay que hacer todo de un paraguazo.

 

AHB: ¿El estándar del sendero que quieren hacer va a depender de las lucas? ¿O ustedes van a buscar las lucas que permitan construir un determinado estándar?

 

Preferimos ir de a poco con un proyecto de alto estándar, aunque nos demoremos 3 años. Es un estándar que en términos generales, tienes que respetar porcentajes máximos de pendiente del sendero respecto del cerro, cada cierto rato hacer despiches de agua, el escalón debe tener cierta altura, hay que ir conectando los segmentos de la huella antigua para ir abaratando el costo del proyecto, siempre y cuando la huella pase por un buen suelo, por ejemplo uno rocoso que no se pueda erosionar y la mantención posterior sea baja.

En la medida que vayamos llegando más arriba con el sendero, iremos cerrando todo lo que debe quedar en desuso. Hasta ahora esto se ha logrado hasta el portezuelo, al menos con los recursos que tenemos. Hasta ahora se logró tener un “munching” natural con ramas secas y eso permite que llegen insectos, si cae una semilla queda protegida de los pájaros, los animales no transitan por ahí y así ayuda a que se vaya regenerando la vegetación de ese lugar. Si tuviéramos más plata ese proceso se acelera porque podríamos plantar, reforestar de manera activa.

 

AHB: ¿Lo que les pasa Forus no alcanza para más?

No, lo que nos da Forus hoy día nos permite mantener un estándar medio de operaciones, lo que alcanza para pagarnos los sueldos, hacer ciertas intervenciones, y tener tiempo destinado a buscar más plata y aprender. Ahora va a entrar Vivo de Carozzi.

 

AHB: ¿Y qué cosas van a poder hacer ahora con este nuevo auspicio?

En este minuto estamos medio parando la olla, hace dos años teníamos un solo parque y hoy tenemos cuatro. Estamos estabilizando la operación, asociado además que el minuto económico del país no está bueno. A lo mejor este modelo andaría como avión si el país estuviera creciendo al 6%, pero está creciendo al 2%. Los presupuestos de marketing se resienten. Donde sí vamos a poder hacer algo grande es con un proyecto nuevo, el “Club del Paleo”, con el que vamos a generar una membresía voluntaria (no una entrada, los parques van a seguir siendo gratis). Así tú llegai y aportai cierta cantidad de plata, y el compromiso nuestro es decir de forma bien transparente, “si juntamos tantos socios, se hace esto, si juntamos tantos más se va a poder hacer esto otro”.

Claro, el Manquehue se podría sustentar del bolsillo de los socios del club, sin necesidad de cobrar una entrada al ciudadano de a pie. Tampoco hay que ser ciegos, entre los visitantes del cerro hay gente que tiene harta plata y que le gusta la naturaleza…

 

El 75% de los usuarios de estos parques tiene más de 25 años, o sea no tienen tiempo para ayudarme paleando el sendero, por ejemplo. Pero tal vez me pueden aportar con 10, 8 luquitas mensuales. Por esto también es importante el registro de visitantes y los datos que obtenemos de eso. El modelo es bien entretenido, vaS a tener publicada en nuestra web la cantidad de socios y decir “pum, vamos a hacer esto”, así de manera transparente.

 

AHB: ¿Cuál es el trato que ustedes tienen con los auspiciadores, es decir, de qué le sirve a Rockford o a Vivo de Carozzi pasarles plata?

Una cosa es tener presencia de marca, hacer marketing específico. Se monta una plataforma en donde se e que son ellos los que están levantando el parque para que la comunidad lo use y el parque esté rico, y esto lo comunican en sus relaciones públicas, redes sociales, alguna revista…es una instancia para generar contenidos gráficos ricos, generar campañas, de que la comunidad le agarre cariño a la marca.

 

AHB: hemos hablado sobre fuentes de financiamiento del sector privado, así también una fuente desde la sociedad civil con el futuro Club del Paleo, ¿qué pasa con el sector público y los fondos disponibles para este tipo de proyectos?

 

Estoy recién metiéndome en eso, pero en general los fondos públicos relevantes (no unos palos por aquí, un par de palos por allá, tú no puedes tomar decisiones con eso) están mucho más orientados a sociedades sin fines de lucro, fundos municipales o campos que tienen categoría de reserva. Hay mucho fondito chico, que es harta plata si se van sumando, pero si me dedico a juntar fondos chicos no paro la olla, me estaría dedicando a eso nomás, y hay muchas otras cosas que hacer.

 

AHB: ¿Se contempla el cobro de entrada en el mediano plazo?

No, por varias razones. El espíritu es hacer comunidad, lo que significa cambiar la cultura de ciertos lugares. Y al final, por otro lado, es carísimo cerrar el parque, ¿cómo cobro una entrada si se me pueden colar por otro lado?

El perfil socioeconómico del usuario que va al cerro Manquehue, en general, es ABC1. Si bien el cerro efectivamente es propiedad privada, tú mismo has reconocido que éste tiene una “vocación de bien público” por el hecho de estar aledaño a una ciudad gigante, cuyos habitantes de todos los estratos sociales necesitan espacios para contactarse con la naturaleza. En esta línea, creo que desde Outlife podrían pensar formas de democratizar el acceso de los usuarios a este cerro en particular.

El punto es súper válido pero hay un tema práctico: construir destino es una cuestión carísima. ¿Por qué hay marcas que me ponen plata en el Manquehue? Porque hay un flujo natural, yo no invité a nadie. Si empezamos a llevar gente a algún lugar tengo que invertir mucha plata. En Las Brisas de Santo Domingo, era otra época sí, para poder vender los sitios los gallos tuvieron que hacer una cancha de golf de 18 hoyos, meterle marketing como loco. Yo no tengo ninguna posibilidad de invertir plata en construir destino para gente que no es la que naturalmente va. Tiene mucho más sentido que yo haga un parque en el Panul, por ejemplo, y le hago un ordenamiento territorial y administración allá, lo mismo que estoy haciendo acá. Traer gente al Manquehue que no está acostumbrada a ir, eso es una activación de marketing, me cachay? No va por ahí la cosa, va por ir habilitando lugares donde la gente ya concurre. Un posible aporte nuestro lo veo mucho más en esta línea que tratar de mover gente de un lado para otro.

 

En esta línea, hay muchas cosas que se pueden hacer. Hay mil conflictos sociales generados por megaproyectos que podrían generar compensaciones ambientales y sociales con un proyecto tipo parque que sea ordenado y atractivo. No sé, Angloamerican, CMPC, Arauco, CELCO, Hydroaysén, Alto Maipo. Hay un universo de cosas que se pueden hacer para hacer conversar a los grandes proyectos con la comunidad, lo que pasa no es que no se haga nada, que hay mucho por hacer. Las mineras tienen departamentos de relaciones públicas que se dedican a estas cuestiones en el norte.

En una próxima publicación se realizará una exposición crítica de otros puntos abordados respecto del proyecto de Outlife y sus particularidades, junto con plantear algunas reflexiones que pondrán el foco en cómo la comunidad que históricamente ha orbitado el cerro Manquehue se ha hecho (o no) parte de la construcción de este espacio natural de gran belleza natural. Junto con eso, se discutirá acerca de cómo la combinación entre el carácter privado de la propiedad donde se emplaza el cerro y la “vocación pública” que demuestra la alta demanda de usuarios que éste tiene, juntos tensionan las formas en que se construyen soluciones para nuestras ciudades y quienes las habitamos. CONTINUARÁ…