Sandra Aguilar @sanaguilartours. Marzo 2017. Foto tomada camino a las vegas del Museo.

Cuando hablamos de parques nacionales o áreas protegidas del Estado en un sentido amplio, lo primero que pensamos es en un pedazo de naturaleza cuidada, donde reinan los árboles sin ser amenazados por una motosierra y nadie fumiga a las alimañas. Por cierto que esto es algo que se espera y que debiese ocurrir, para garantizar que la naturaleza esté en su máxima expresión , es por ello que los parques nacionales son una piedra angular de la conservación de la biodiversidad. Pero un parque nacional implica mucho más que conservación de la naturaleza y los posibles servicios ecosistémicos que nos pueda prestar . Un parque nacional es también un espacio de encuentro común, es un patrimonio, una propiedad de todos y cada uno de los que formamos parte de Chile, y de alguna forma, también, de los ciudadanos del mundo.


Cuando miles de chilenos salieron a defender la Patagonia de Hidroaysén, no lo hicieron porque la conocieran, sino porque, aunque no la conocieran, el solo saber que existe, que está ahí para verla y disfrutarla, les hace bien, es un sueño ir, y una realidad que no quieren perder. Aunque nunca hayamos tenido el gusto de un cara a cara con un Huemul, los queremos y estamos dispuestos a defender su territorio. Es que la naturaleza es un patrimonio cultural, de identidad, que nos pertenece a todos. Y en ese sentido un parque nacional es un pedacito de Chile que es fantástico tener en esta categoría porque sabemos que podemos acceder, que estará ahí para los nietos y que en él hay algo que nos pertenece.

 

En un país con un territorio altamente privatizado como el nuestro, las áreas protegidas del Estado protegen el derecho de acceder a la naturaleza, de recrearnos, de acceder a espacios donde nos sentimos felices y saludables (algo cada vez más estudiado), donde podemos pasear, disfrutar, relajarnos y desafiarnos. Orgullosos podemos decir que tenemos más de un 20% del territorio chileno bajo alguna categoría de área protegida del Estado, sin embargo las estadísticas pueden ser engañosas si es que consideramos el real acceso a esta áreas. Entre la región de Coquimbo y la de Biobío, donde vive más del 70% de la población del país, solo un 1,38% del territorio es área protegida del Estado, es decir, factible de visitar y disfrutar por cualquier ciudadano. Si consideramos que el 50% de los trabajadores chilenos gana menos de $380.000 pesos y el 70% menos de $550.000 (Fundación Sol 2019), la posibilidad que tiene la mayoría de los chilenos de conocer Torres del Paine es remota. Esto no quiere decir que dicho Parque no sea relevante, lo es y mucho: un increíble espacio natural y uno de los pilares de la industria turística del país. Sin embargo necesitamos democratizar el territorio facilitando el acceso a la naturaleza para todos, creando áreas protegidas en la zona central de Chile. Este desequilibrio en la distribución de las áreas protegidas también tiene un correlato en la falta de protección de los ecosistemas y especies de la zona central.

 

En este escenario de desigualdad en el acceso a nuestro territorio y patrimonio natural, la posibilidad de destinar a Parque Nacional las 142.000 hectáreas de los predios de río Colorado y río Olivares, que recientemente fueron restituidos al Ministerio de Bienes Nacionales por el Ejército, es una oportunidad única de justicia y de un desarrollo económico distinto. El área de ambos predios se encuentra a tan solo 70 kilómetros del centro de Santiago en el Cajón del Maipo, abriendo acceso a la naturaleza a muchos chilenos, además de ser una tremenda oportunidad para la protección de ecosistemas y crear identidad en turismo de naturaleza para Santiago, entre otros atributos como sus glaciares, flora, fauna y belleza escénica con altas cumbres. Estos predios son el último gran territorio público en la zona central y constituyen una visión de futuro de una gran ciudad con un gran jardín para todos, donde ir por el día a hacer un picnic entre manadas de guanacos sería posible.

 

La campaña #QueremosParque busca abrir y proteger dicho territorio. Más de 180.000 personas ya han firmado el petitorio que solicita al gobierno crear el Parque y 24 senadores han respaldado la campaña presentando un proyecto de acuerdo y solicitando al Presidente su creación. Pero la campaña requiere de muchos esfuerzos colaborativos, de una red de apoyo sólida para lograr su objetivo y hoy cada uno puede contribuir conociéndola, siguiéndola en redes sociales y apoyando desde sus propios espacios. Todos están invitados a sumarse y a compartir esta iniciativa. Más información en: www.QueremosParque.cl.