La segunda montaña más alta visible de Santiago, el Altar se levanta amenazante con su abrupta cara suroeste enfrentando a la ciudad.
Forma, junto al Plomo y al Littoria, la gran muralla que cubre a sus espaldas el río Olivares, y con él el gran sistema glaciar que comienza allá por el Juncal, en la V región. Es justamente su cara oculta la que sirve de lecho para que el gran glaciar "Olivares alpha" vierta sus hielos al mencionado valle.
La montaña suele alcanzarse tras una larga caminata remontando el estero Yerba Loca. Lo común es lograr la cumbre desde la cima de la Paloma, por lo que buena parte de la descripción de la ruta (así como de la paradoja toponímica surgida entre ambos) se encuentra disponible en dicha descripción. Otras vías han sido poco exploradas, y no porque no exista el interés, sino porque es reconocidamente difícil y expuesto adentrarse a los canalones de la sur.
La vía natural para acceder a la alta cumbre en el menor tiempo posible, y sin adentrarse a los verticales canalones y espolones de la sur, es por el norte, aprovechando los caminos de las mineras La Disputada y Andina. En efecto, fue a través de los valles donde están ubicadas tales minas que los primeros ascensionistas alcanzaron la cumbre de la Paloma primero, y el Altar después; desde el norte. Lamentablemente, las restricciones impuestas por ambas mineras a los montañistas que quieren ingresar al sector son exigentes de superar, o hacen la expedición prohibitivamente cara.
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