En el Espolón del Diamante, monte Kenya, África

Rodrigo Fica es el hombre detrás del “Anticristo”, aquel filoso crítico de los accidentes que ocurren en la práctica de deportes al aire libre, principalmente ascensos a cerros, nevados y volcanes, y cuanta cosa encontremos en la cordillera.
Conversamos con él, queriendo saber cómo es fuera de su hábitat natural. Muy amable pero con muy poco tiempo accedió a responder todo lo que me urgía preguntarle. Estas fueron sus respuestas


AHB: ¿Qué es lo que te motivó a ser montañista?

 

RF: Siempre tuve una motivación por la exploración, cosa que ahora puedo explicar con buenas palabras. Antes no era así, no lo sabía. Antes tenía un impulso por tratar de ir lejos, de ir a conocer, de buscar lugares donde no hubiera nadie. Es pura pasión, nada más. Ese impulso me llevó, poco a poco, a capacitarme, aprender, desarrollarme y, finalmente, llegar a todas las técnicas de lo que hoy se conoce como alpinismo.
Originalmente, todo parte por ese deseo de explorar y la aventura.


AHB: ¿Cómo fue ese proceso en el cual tú empezaste a ir a la montaña, a enamorarte de la exploración?


RF:
A través del mochileo. Hasta los 18 años yo nunca salí, no hice nada y ese año empecé a viajar por mi cuenta, solo, con la mochila. Fue un proceso que tomó varios años y donde cada vez que estaba al aire libre, me sentía mejor, me sentía cómodo. Me empecé a dar cuenta de eso tras tres o cuatro años y eso mismo me llevó a tratar de capacitarme, de aprender un poco más de qué se trataba y a comprar más equipo. Entonces, fue un proceso: partiendo de algo tan simple como agarrar la mochila y terminando después en el montañismo propiamente tal. Por supuesto, no fue de un día para otro, en rigor tomó como 7 u 8 años más o menos.

 

AHB: ¿Qué es para ti el montañismo?


RF:
La aventura. El juego: el riesgo asumido, es decidir qué hago yo, cuando lo hago y cómo lo hago y por supuesto asumir las consecuencias de los errores que cometí.


AHB: ¿Qué actividades realizas a parte del montañismo?


RF:
Yo soy una persona que está dedicada 100% al montañismo, tengo títulos de instrucción, tengo certificaciones de guía, y también me he especializado en temas que están relacionado con ello, por ejemplo esquí y seguridad en glaciares.
Escribo bastante, fui editor de montaña de la revista Escalando también. Es decir, todo relacionado con eso. Ya dejé en el pasado mi profesión, era ingeniero civil industrial, la última vez que trabajé en eso fue el año 2002, han pasado ya 14 años.

                         

 

AHB: ¿Cómo llegaste a escribir sobre montaña y cómo fue el proceso de afilar la pluma?


RF:
Ahora puedo decir tranquilamente que siempre estuvo conmigo, porque a donde iba escribía bitácoras en mis cuadernos, que es una muy buena señal. Generalmente, cuando pasa eso significa que ya hay una motivación. Por supuesto que no todos llegan a escribir o publicar pero ya el hecho de registrar la aventura en una especie de diario de vida es un buen indicador de que hay algo dentro de ti que te lleva a poner por escrito lo que vives. Ahora, eso como motivación lo tuve pero recién empecé a explorarlo a finales de los 90, específicamente entre 1996 y 1998, por ese periodo me nació publicar, fui mejorando con el tiempo y claramente se terminó de confirmar con la publicación del libro “Bajo la Marca de la Ira” que trata del primer cruce general del Campo de Hielo Sur. Ese libro para mí representó la adultez porque tuve que aprender, tuve que asumir la responsabilidad de hacerlo públicamente y me gustó la experiencia.

 

AHB: Cuéntanos alguna anécdota que recuerdes, que te haya dejado algún aprendizaje importante


RF:
Hay muchas. Claramente el accidente que sufrí el año 1991 en el cerro del Diablo, que fue cuando comencé a dedicarme al montañismo y en la que pude haber muerto. Esa historia está publicada: una piedra me cayó en la cabeza y quedé inconsciente. Estaba sólo.


AHB: ¿Cómo lograste salir de ese accidente en el que ibas sólo?


RF:
Para eso tienen que comprar el siguiente libro que se llama “La esclavitud del miedo” , porque ahí partió todo. O sea, no partió mi actividad, pero ese fue el hito que determinó el resto de mi vida en montaña.


AHB: ¿Cómo lo haces para equilibrar la vida en la montaña, la familia?


RF:
No tengo familia, así que no hay problema. A los amigos los veo en la montaña.


AHB: ¿Qué consejos les darías a las personas que recién comienzan a salir a la montaña?


RF:
Que sean inteligentes. Escalar, moverse, subir un cerro, son ejercicios físicamente brutales, entonces da la impresión de que sólo es eso, y no es así. La faceta intelectual en todo su rango, desde la emocional, la meditación, hasta la parte analítica es fundamental.
Parece ser un consejo muy teórico: “ser inteligente”, porque todos creen que son inteligentes, pero si te pones a pensar en la aplicación práctica se demuestra que no todos lo son. Ser inteligente significa cuidarse, no me refiero a no hacer cosas arriesgadas, sino que a saber cuándo y cómo hacerlo. Ser lo suficientemente inteligente para saber cuándo puedes tentar un poco el día y cuando es mejor devolverse. Ser inteligente para evitar las lesiones, para abrir una buena vía, para ser parte de un buen equipo, para cumplir objetivos que valen la pena con la gente que corresponde, para aprender de los errores.
Es decir, y este es el gran consejo para toda la gente que está leyendo esta entrevista: si hacen algo tan hermoso y quieren hacerlo por todo el resto de la vida, hay que cuidarse. De lo contrario, si vas a empezar a salir todos los días, a como dé lugar, en contra de todo, cabeza de músculo, no vas a durar más de dos años o tres años.

AHB: ¿Qué opinas acerca de las decisiones que se han tomado a nivel político y social con respecto a los accesos a la montaña?


RF:
El tema de los accesos tiene varias aristas y en todas ellas Chile no pasa la prueba. No pretendo aburrirte una hora explicándote mi opinión porque es larga, pero en general el panorama es malo. No existe peor país que Chile para dar la lucha con respecto al tema de los accesos. Primero, porque nuestro país no tiene cultura de montaña. Eso ya inmediatamente afecta todo
Segundo, está el tema de la educación pública, porque algunos accesos que están abiertos después se cierran debido a que la gente no los cuida. Es un tema que hay que trabajar, que requiere tiempo. Tercero, uno no menor -y aquí no quiero enviar el mensaje equivocado- nuestro país es uno donde el derecho de propiedad está bien asentado en la constitución y yo respeto eso. Nada de lo que vaya a decir ahora implica lo contrario; está bien que nuestro país tenga un sentido de la propiedad y eso es sano. El problema está que para poder ir en dirección a las políticas de accesos que tienen otros países, especialmente los europeos, involucra un cambio en la constitución, para mermar el derecho privado de tal forma que permita a la gente o a las comunidades, expresarse de forma distinta.Y eso significa entrar en la arena política-legislativa y buena suerte.


AHB: ¿Utilizas Andeshandbook, qué opinas al respecto?


RF: Sí, lo utilizo, lo uso siempre. Es un referente. Creo que representa hoy en día el estándar. Busco cerros cuando estoy escribiendo un artículo y típico que necesito la altitud de un cerro, y voy directamente a Andeshandbook. O sea, soy usuario. Lo que sí admito es que no colaboro, por un tema netamente de tiempo. Adicionalmente, me gustaría agregar que he estado al tanto de los esfuerzos que han hecho en estos últimos años por aumentar su grado de influencia y eso no puedo más que valorarlo.


Las palabras de Rodrigo Fica son claras y fundamentales. Hay que ser inteligentes en la montaña, pero con esa inteligencia integral que nos guía a tomar las mejores decisiones incluso estando a muchos miles de metros sobre el nivel del mar.

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